
Mientras veía como Magdalena Ruiz Guiñazu y el Secretario de Redacción de La Nación, Héctor D’Amico, lloriqueaban y se mostraban al borde de un ataque de paranoia -impuesto- por el tema del famoso afiche con caras, nombres y apellidos de periodistas del monopolio Clarín… reafirmé lo que ya era esperable: es una clara autovictimización.
No es casualidad que hayan aparecido esos afiches, que justo no tienen ningún tipo de firma de ninguna organización o agrupación. El efecto que provoca es aún más inquietate por ello, debido a que da a sentir que realmente “existe” un enemigo que se oculta, pero que está ahí, presente, latente, que puede “atacar”. Se suma la paranoia ante el anonimato. Sinceramente, me parece demasiada coincidencia que justo salen aquellos afiches, luego comienza con mayor fuerza y con un alto grado de dramatización el tema de la “presión a los periodistas ‘independientes’ “. Es también lo mismo que pensé cuando vi el programa de Morales Solá hace un par de días, en el cual se debatía, precisamente, los “aprietes” a los medios y periodistas.
Lo están tildando de “caza de brujas”, “macartismo”, “persecución”, “apriete”, etc., términos que también la SIP se encarga de acuñar cuando ciertos intereses económicos y empresariales se ven “amenazados” (¿o no es lo que hace con Chávez en Venezuela? ). Bah, digamos que la SIP es un aquelarre de grandes empresarios dueños de multimedios, no, como algunos aún creen, defensores de la tan mentada “libertad de expresión”.
Y uno se pregunta, por qué estos tan excelentísimos, independientes, objetivos, amantes de su profesión, como lo son estos periodistas no dicen nada, pero absolutamente nada en sus columnas de opinión, en sus largos debates en donde para ellos prima la defensa del otro, del que merece ser informado, el amor a la libertad y la expresión, sobre lo que ocurre en Honduras con los periodistas, por ejemplo. ¿O será que la solidaridad entre colegas esta circunscripto o hasta ésta está monopolizada?
Pero sí que no tienen pelos en la lengua de calificar, como decían anoche, sin ton ni son que el Gobierno nacional expresa un “sospechoso” mutismo detrás de estos supuestos escraches, que “La presión que tiene el periodismo es la peor desde 1983″, o Morandini, diciendo que “hay que creer en la capacidad de disernimiento del lector, del televidente, no es necesario decirles quién le miente”. Estás equivocada, sí que es necesario hacerlo.
Ah! y qué casualidad, “Pino” Solanas en el mismo programa, reafirmando su fiel y firme labor en pos de la democracia y la liberdad, diciendo cosas tales como Solanas: “Nos encaminamos a un fascismo disfrazado de progre”
¿Demasiados cabos sueltos?…
pd: Che, Moralés Sola… digo, en la última dictadura militar no había ni persecusión ni nada, ¿no?
