Un día 1 de julio como hoy nacía una simpática y tempestuosa pingüina, es decir, yo
.
Y hace 35 años el “Pocho” pasaba a la inmortalidad (General, ¿podría levantarse un momento para poder usted darle una reverenda patada en el culo a tanto sátrapa descarado que se llena la boca hablando del peronismo y de lo peronistas que son? De paso, también al gil del hijo de Hugo del Carril, que no quería que los K canten la Marcha, pero no tenía problema alguno en que los reverendos hijos de puta del “peronismo disidente” y compañía lo hicieran… ¡¡¡Diooooossssss!!!)
El domingo pasado no pude obtener mi regalo anticipado de cumpleaños… pero bueno, ya se compensará con creces, aunque cueste (y sé que costará)). Y bueno, 23 años… 23 años son 23 años, joder!!! De paso, ¿alguien puede decime por qué siempre para esta fecha estoy apestada? Será una jornada sin una gota de vino por los benditos antibióticos, brindaré con agua, qué sé yo (es eso o Bucay, como diría uno de mis hermanos jajaja)
Bueno, aprovecho el espacio para mandarle un muy pero muy feliz cumpleaños al compañero Darío, que cumple hoy también
Bueno compañeros, no ha sido el día de ayer un día peronista, pero no quiero entrar en fatalismo alguno. No podemos darnos tal lujo, ya que las circunstancias ameritan que muy por el contrario, nos pongamos a pelear con más fuerza. Me da asco prender la televisión y ver como tanto sanguijuela mediático se hace el festín sobre lo que ellos consideran ya un cadáver. Que lo crean tranquilos, su mediocridad me da lástima. Como contesté en un comentario, perdimos pero no hemos sido derrotados, porque en verdad no son sinónimos, mucho menos en el plano político. La batalla que sigue es, definitivamente, muy brava, el gorilaje se viene con más fuerza y soberbia, sin embargo tenemos muchísimo que laburar, muchísimo que mejorar y muchísimo que superar. Pero sobre todo, cosas que replantear. Voy a hablar un poco en micro para dar un ejemplo: hace un par de semanas junto a la agrupación en la cual me encuentro (por ahora, hay diferencias que se están tornando sustanciales), hicimos una Jornada de pensiones nacionales, las cuales son fruto de una serie de acuerdos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con agrupaciones, para de esa forma articular esa política del gobierno junto al laburo de dichas agrupaciones. Volanteamos a más no poder, pegamos afiches, etc. Afortunadamente fue bastante gente, ni hablar de la que se fue enterando después y se sigue sumando al trámite . Ja, más de uno pensaría “ah, clientelismo!!!”. No señores, para nada, no entregamos en ningún momento boleta en mano ni dimos discurso ni nada. La “gente” tiene que comenzar a tener la suficiente capacidad de análisis como para percatarse que son políticas en pos del beneficio de la población, y que son fomentadas e implementadas desde el Gobierno. Luego, para una semana después, habíamos organizado una charla-debate sobre el proyecto de la nueva ley de medios, en donde entre otros, se encontraba la que fue candidata por el FpV en Neuquén, Beatriz Gentile (puaj, esos sapos que uno debe tragarse de tanto en tanto). Pegamos afiches por todos lados, universidad, barrios, volanteamos, hablábamos con la gente… ¿cuánta gente fue a dicha charla? Muy poca, prácticamente nadie. Es un bajón admitirlo, por supuesto, pero verlo como algo sintomático de algo mayor es la clave. ¿Qué se lee en eso? Muchas cosas. Se puede decir que al “promedio” de la gente no le interesa el tema, pero viendo cómo la gente preguntaba sobre el tema y mostrando cierta intencionalidad participativa sobre ello no es un fiel reflejo de una aparente apatía, pero aún así es claro que no es suficiente el interés. No lo contemplan como una necesidad en el plano inmediato a ser solucionado y/o tratado. Ojo, los foros en todo el país para hablar sobre dicha ley han sido un éxito, pero hay algo que impide que en un sentido mucho más pragmático y concreto dicha gente sea capaz de articular que no se trata solamente de conocer lo que determinados planteamientos encierran, sino en cómo éstos afectan su vida cotidiana, en cómo cada factor incide de alguna forma u otra en su bienestar. Pero eso es un laburo arduo. Lo sabemos bien. Es un arduo trabajo tendiente a abrir conciencias, a abrir mentes, y sobre todo, a que las personas comiencen a interiorizarse y a comprometerse como sujetos sociales. Se necesita una constante retroalimentación en esto, porque sino el proceso se debilita o no logra permanecer como debería. Y en eso es clave no dar un paso atrás. Y sinceramente no tengo ganas de esperar 30, 50 años para ver cambios de mentalidades.
Sí, estoy triste, estoy realmente muy pero muy caliente, pero en sintonía con la compañera Ambalivabal, estoy más que nada bajoneada porque haya ganado la derecha más asquerosa y reaccionaria. Viendo como saltaba esa pendejada snobista y petulante al son de Miranda en el bunker del PRO, a las viejas quemadas por el sol y con grasa de las capitales en su piel vitoreando a los vendepatria de Macri y compañia, ver al narco hijo de re mil puta de De Narváez con esa risa falluta, de ver como la mediocre, inepta y con pinta de santurrona de la Michetti, que le preguntaban la otra vez que si sabía cuánto salía el pasaje de colectivo o cuánto el litro de leche o el kilo de pan y no tenía ni la más palida idea y que después tenía la caradurez olímpica de ponerse a hablar sobre los precios y los cambios que haría en la política… eso, eso realmente me da muchísimo asco.
Y también me da asco la falta de coherencia. Sobre todo en donde una sabe que no debe haber tal falta. Me re caliento con compañeros que apoyan al gobierno, pero festejaban por Pino y criticaban a Heller (!!!), me re caliento con los que no se dan cuenta que sigue el estado de blanco o negro, porque del otro lado está la peor derecha cercenadora. O como el gil impresentable del intendente de mi ciudad, que decía apoyar al gobierno, pero que terminó por expresar que votaría al candidato radical porque “la amistad pesa más que la política”. Claro, está muy linda la ciudad, muchas plazas nuevas, nuevas escuelas construidas, pavimento, más cloacas, alumbrado público, etc… ¿y de dónde sale la plata para todo eso, eh? ¿de la nada?
Y sí, hay que poner huevos, hay que poner garra y coraje, pero sobre todo hay que poner ideas, muchachos. Las hay, pero hay que refrescarlas, y muchas otras ideas que pensar y plantear, porque la coyuntura lo demanda urgentemente. A corto y larga plazo. Sí, poniendo huevos como siempre, pero con eso no basta, sino es como el pelotudo de Maradona que cree que la Selección debería ganar por poner garra nada más. No, con eso no se gana nada más, es un aliciente. Hay que apuntar al 100 % a formar cuadros políticos, porque es hermoso ponerse a saltar y cantar hasta que la garganta te quede destruida, pero hay que situarse en este momento en donde muchos de los errores y falencias nos han costado muy caro, y eso demanda no sólo autocrítica, sino conciencia de que si cedemos aunque sea un poco, es cederle terreno a los que han destruido al país. Tal avance de la derecha es un retroceso del país. Ya lo sabemos, ya lo vivimos. Y ahora, Cristina, con más fuerza todavía, tenés que ponerte a laburar para asegurarte cada vez más el apoyo del laburante. Acá la típica clase media tilinga no te va apoyar por más que los beneficies, no te va a apoyar porque esto no es sólo un conflicto de intereses, sino de ideologías y/o de modos de construir e interpretar a la realidad y a la sociedad my distintas. Y por supuesto, hay que luchar por el beneficio de todos, pero hay que siempre tener en cuenta que si mañana las cosas se ponen oscuras, “ellos” no te van a salir a bancar. Nosotros sí. Así que compañeros pingüinos, a levantarse con la frente en alto, que los pingüinos no sabrán volar, pero nadan de 10
Sí, como que la ansiedad me está pegando fuerte, así que no esperen en este segundo algún tipo de post demasiado detallista. Está la tv puesta, estoy leyendo todo tipo de diarios, leyendo blogs por doquier… Y sigo refunfuñando por seguir así de apestada y no haber podido ser fiscal como quería (espero serlo para Kirchner 2011, jejeje, qué lindo suena eso
).
Leyendo La Nación, veo en la nota sobre la votación de Cristina:
“Pese a la veda, la Presidenta realizó declaraciones políticas y destacó la importancia de la jornada de hoy para los argentinos; optó por no referirse a la epidemia de gripe A; en cambio, se mostró ‘preocupada’ por la situación en Honduras”
Ajá. Una, vi la votación de todos los candidatos que televisaron, y si hablamos de “transgresión” de la veda, entonces todos lo hicieron. Segundo, lo que ella dijo es algo sumamente explícito, estas elecciones y lo que subyace en ella es la pelea por la profundización del actual modelo, por el proyecto nacional y popular, el otro es el modelo sustentado por cipayos de toda calaña y color. Tercero, ¿qué quieren? ¿que se dedique a seguir fomentando la paranoia por el tema de la gripe A? Ahora se dedican a decir que los casos son muchos más que los que son dados de manera oficial, pero el tema es que prácticamente nadie dice que ese número muestra los casos más bien tendientes a ser confirmados, y que el resto de los números arrojados además representan a los casos sospechosos. Entonces yo, y todos los que andan con algún síntoma deberíamos formar parte de la lista de víctimas que andan propagando tanto medio infectado por la gripe gorila. Y cuarto, ¿qué son esas comillas en las palabra preocupada por la situación en Honduras? A ver, en Honduras a ocurrido un golpe de Estado, en donde el presidente Zelaya fue secuestrado por los militares, en donde por un sondeo hecho por él, herramienta absolutamente legal (¿desde cuando el hacer una encuesta en la población por parte de un gobierno es ilegal?) , fue declarada “inconstitucional” por la Corte Suprema y por el Congreso, dandole pie a que cierto considerable sector de los militares actúe como lo ha hecho (y por supuesto, por la omnipresente oligarquía). Para los democráticos redactores de este diario en vez de decir directamente “en vez de estar preocupada por la gripe A, está preocupada por ese paisucho perdido en Centroamérica”, usan las en apariencia inocentes comillas en preocupada, y dicen “en cambio” para decir “claro, mirá con lo que se muestra así”.
Para La Nación y para la sarta de comentarios insustanciales y mediocres que se leen en cada una de sus notas: vayanse bien a la puta madre que los remil parió, gorilas vendepatria.
Ahora, por supuesto ya comenzaron con el tema de que hay fraude (sobre todo ahora que muchas fuentes preveen una victoria de Kirchner). Con la retórica opositora de que si pierden es porque hay fraude, no hay manera alguna de que el modelo actual pueda ser votado a conciencia. O sea, es: “”si votás a favor de este proyecto, es porque te compraron, o sos un idiota inconciente”, pero si es lo contrario sos todo un iluminado. Y con esa supuesta herramienta controladora de TN y compañía de pedir que mandes tu foto en la votaciones, cualquier cosa que parezca “rara” o irregular va a dar pie a que se especule cualquier cosa. Ni hablar de cualquier tipo de manipulación que pueden a ser con ese materia ni cualquier tergiversacón que se puede hacer al respecto. Sí, sarta de gorilas manipuladores, vayanse a la puta madre también, que hoy debemos darle una lección con las urnas.
Bueno gente, me retiro a seguir a la expectativa.
Nada, estoy de muy mal humor, la verdad que justo, justo ahora me tenía que venir este resfrío horrible, ni hablar de que tengo los ganglios muy inflamados, me explota la cabeza y estoy hecha una mocosa (seeh, muy pero muy sexy imágen, lo sé xD). Mañana a las 8 de la mañana rindo el exámen (gran exámen filtro) para ingresar al Poder Judicial, así a sacar energías para estar más que lúcida aunque ni ganas de levantarme voy a tener en un primer momento (como hoy que me levanté a estudiar y revolée al despertador) . El domingo no podré ser fiscal de mesa si sigo así (no sólo por prevensión, sino porque no es nada agradable estar tantas horas con cara de pescado por el decaimiento y moqueando de lo lindo, pero don’t worry people, prevensión no es igual a que me sume a la semihisteria paranoide con cierto fin de lucro por parte de algunos por el tema de la gripe A). Y no era que me estaba haciendo la dalobu, pero quizás fue cierta intervensión universal que me dijo “tenés que entregar una larga monografía para el lunes, no te hagás la colgada” y ahora tengo más tiempo, igual… shit shit shit…
No puedo olvidarme de mencionar la muerte de Michael Jackson. Ya sé, en cosas así uno corre el riesgo de entrar en ciertos clichés sentimentaloides, pero la verdad es que estoy triste. Se fue un grande, ya se sabe. Me revientan esos cuervos que empiezan a hablar más de sus “excentricidades” que de la importancia y valor de su legado artístico. Esa virtuosidad en el baile y en lo versátil de su música, como tantas otras cosas más… se te va extrañar, qué lo parió. Ni hablar de tanto periodista banal que empieza a armar una especie de competencia entre que acapara más, si su muerte o la de Farrah Fawcett (un bajón también). Pero por qué no dejan de joder, sarta de oportunistas.
En el blog del impresentable de Tenenbaum, un cada vez más filolilito… se lee lo siguiente (clickeen el texto para entrar al blog del susodicho personaje):
“Esta mañana leí en Página 12, la siguiente frase:
A ver Ernestito… ¿de qué se trata esa burda forma de ningunear a Forster -”..un tal Ricardo Forster”-? Tu tácito tono de sospechoso tinte tendencioso… (vamos Tenenbaum, ¿tan fácilmente vas a admitir tu ignorancia, cuando vos mismo escribís a veces en Página/12, diario en el cual el mencionado filósofo y ensayista suele escribir frecuentemente?) de decir “dice ser doctor en filosofía” o “yo no tengo idea bien de quién es”, sólo demuestra el nivel de mediocridad insolente que estás ostentando. Digamos que (válgame Dios) no lo conocés, y todos te damos el beneficio de la duda… el empezar a cuestionarlo así porque “adjetiviza” (cuando lo hacés vos todo el tiempo también), no te da ventaja ni rédito alguno, al contrario, solamente deja explícita tu bajeza. Y, ¡oh! casualidad… justo a quién criticás está objetando a Solanas, que quiere “plantar un pino en el Congreso”, pero que, francamente, para mi sería lo único que podría ser talado sin ningún tipo de remordimiento (entiendan la metaforización, no vayan a creer que hay que talar a Solanas literalmente!). Total, sabés que unos cuantos van a salirte a vanagloriar al ratificar lo que decís tan frescamente, ya que con que digan que Carta Abierta, por ejemplo, es un conjunto de seudointelectuales que apoyan al gobierno y demas sandeces de dimensiones astronómicas, ya está, basta para inflar tu ego.
Ernesto, leyendo la nota de Ricardo, supongo que te molestó, entre tantas otras cosas más de la muy notable y siempre profunda prosa de Forster (sí, aunque, según mi humilde opinión, a veces peca de cierta densidad empalagosa, pero definitivamente su gran calidad intelectual y de contenido lo compensa con creces), lo siguiente:
“Mientras que en el debate televisivo Carlos Heller fue el único que intentó, con diversa suerte, regresar sobre los núcleos ideológicos que se estaban poniendo en juego, los otros tres candidatos se dedicaron mancomunadamente a descargar casi todas sus baterías sobre el kirchnerismo. No sorprende que ésa haya sido la estrategia de Michetti y de Prat Gay, ambos son deudores directos e indisimulados de una derecha que no se nombra como tal escondiéndose en la retórica del fin de las ideologías; sorprende que alguien como Pino Solanas, que dice expresar una posición nacional y popular, se haya dedicado todo el programa a bombardear a un gobierno que tiene como principal contrincante precisamente a la derecha neoliberal entramada en la alquimia de corporaciones económico-mediáticas y de partidos que simplemente se han transformado en correas de transmisión de esos intereses concentrados.”
Lo de “Pino” Solanas se reduce a ser una gran parajoda hipócrita. No determina demasiado su recorrido de militante, y los aportes que haya realizado, si cuando se está en un momento en que sabés que se reduce a dos planos, es decir, o apoyás al gobierno, con todo lo crítico que se puede ser a éste, o estás con los que aparentan llevar a cuestas la gran Patria republicana, pero que son capaces de volver a servir en bandeja al país. Si sos capaz de hacerle el juego, y de una forma u otra terminás siéndole funcional a los que son capaces de volver a lo peor de las políticas neoliberales y sus estragos… es porque no tenés en claro, o mejor dicho, optás por el papel que tanto en tu retórica decís defenestrar. Entonces por ejemplo, en ese caso, no te diferenciás en la esencia, en nada a la histérica de la Ripoll (simplemente basta recordarla con sus banderas rojas apoyando a las patronales del campo el año pasado). En nada.
Bueno gente, para que les siente mejor… les dejo este par de videos. Gracias Gonzalo Agustín Sueiro de Unalectura por darle difusión:
La cara se me caía de la vergüenza ajena, tanto que me la tapaba con el diario que tenía en la mano. No sólo porque no tiene voz ni para cantar un feliz cumpleaños, sino porque es de por sí patética la escena, patético el nivel de pelotudez. Siempre he detestado estos programejos de Tinelli, y siempre he también detestado a Tinelli, desde que por esos azares del zapping lo veía cuando yo tenía unos 5 años y veía como se metía un alfajor entero en la boca como graaaaan truco mientras de fondo la típica marejada de risotadas estúpidas y para que la parvada se babosee (no sé bien de qué, la verdad… ¿de qué los tomen y/o consideren casi seres infradotados?). Igual, a Macri le queda al pelo, representando a ese sector de la sociedad que se muere por ostentar un lamentable cholulismo y que reclaman el mismo (pero lo llaman el “humanizar” al político, puaj). Tinelli, perfecta encarnación del cholulismo bananero de los ‘90, lamebotas de los políticos-payasos como el innombrable hijo de puta del patilludo que destruyó al país (o siguió socavando lo que quedaba de éste), y Macri, que hace unos días decía con un nivel de relajamiento repulsivo el que privatizaría Aerolíneas Argentinas, cuando por la privatización que sufrió terminó siendo destruida como empresa, sin que se comprara ni un sólo avión en más de diez años (tan sólo para mencionar un ejemplo de las consecuencias). Sí, el Estado se tuvo que hacer cargo, reestatizarla y comprar aviones nuevos. Y luego escuchar a De Narvaéz remarcando la misma idea en el sentido de las AFJP… o sea, basta.
Néstor, querido , te ruego desde el fondo de mi ser que no te aparezcas por esos lados. Ya suficiente, demasiado con que haya ido Massa y Scioli. Está bien, se puede decir desde un sentido estrátegico, de marketing político, de que se quiere llegar. Aunque, ¿tanto se lo sobreestima al gil de Tinelli y su poder sobre las conciencias? Ouch, si hablamos de como aportó al desmembramiento cultural del país, digamos que sus efectos lamentables ha tenido. Suficiente ver y analizar a la pendejada promedio actual, por ejemplo. De todas formas, ¿es así de necesario, así de sustancial el terminar prestándose al juego de la más pura banalidad, de la más pura falta de conciencia de que no es necesario el seguir reafirmando esa imagen de que para “llegar” a la gente, de que para ser visto más “humanizado”, se tiene que tratar de ostentar lo que parece demandar “cierta” gente? Vamos, es bastante sencillo entonces el analizar que hacer caso de tal cosa es el reflejar el estado de la sociedad. Y eso es alarmante. Claro, el nivel de rating del programa bajó, pero lo que representa en sí esta cultura va mucho más allá de meros puntos de audiencia. El tipo se viene autoplagiando hace años y años, partiendo ya de un formato absolutamente elemental, lleno de lugares comunes, llego de chistes reciclados hasta el hartazgo, en donde la omnipresente presencia femenina se reduce a un par de tetas y mostrar el culo a modo de títere, con personajes que terminan siendo absolutamente desfigurados porque algo elemental en este tipo de cosas es que se tiene que cumplir cierto ciclo, en donde no podés seguir haciendo lo mismo con leves cambios a modo de barniz vendiéndolo como gran cosa. Es decir, basta. Basta de seguir alimentando a la bestia que fomenta la más pura idiotez. Y no digan que no se discuten ideas, porque sí se discuten. Lo que pasa es que hay que dilucidar correctamente cuáles son estas ideas. No hace falta reducir la discusión de éstas a que se hagan en un típico programa de política. Se discuten ideas, pensamientos, modelos de reprentar y construir la realidad, modos de actuar de la sociedad y cómo esta reclama ciertas cosas, ciertos contenidos, ciertas visiones de manera casi inexorable.
Sí, ando semidesaparecida en acción por diversos motivos, y bueno, uno ve tanta pero taaaaaaanta cosa que uno se enooooja… y vuelvo, igual de enojada pero más polenta todavía
. Shit, me tengo que ir volando, saludos gente!
Sí, murió Fernando Peña y, sinceramente, me da un poco de asco esa gente que sale hablar y a tirarle flores a pesar de lo que piensan, como si una especie de culpa los invadiera ante la muerte que cual ángel pareciera actuar como un ser que todo lo absuelve. La coherencia es para el más acá y el más allá también. Me pasó lo mismo con la muerte de Alfonsín, donde tanto sátrapa salió luciendo su etiqueta de políticamente correcto como si se encontraran en una marcha hipócrita (¡qué tristes se veían los de la Sociedad Rural, que tanto velan por la democracia, ahora y siempre!).
Lo que quiero decir con esto es que no me parece comprensible el hecho de que la muerte actúe como una especie de quiebre entre lo que era en base a lo que se podía opinar sobre él, y que luego quede como vedado absolutamente la coherencia en esa opinión o construcción del otro. Me parece repulsivo tanto los que salen a vanagloriarlo compulsiva hasta cholulamente porque se murió y ya nada queda, ya que lo que era parece ya no ser porque ya no está, así como también aquellos que sienten cierto regocijo por su muerte (es muy lamentable eso). El tipo se murió, y pareciera que importa más la construcción del ahora inmediato a partir de ese punto que lo que él supo ser. También no entiendo a aquella gente que no sabe diferenciar desde donde parte su crítica. Yo, políticamente, hasta ideológicamente, no coincidía con el. Cuando vi el debate que tuvo con D’ Elía, me reventó. Realmente me daba harto asco y muchísima rabia lo que opinaba y cómo lo decía. Pero (por supuesto, toda la subjetividad hablando) me parecía un tipo muy inteligente, actor talentoso y versátil, aunque nunca me pareció transgresor. Le agrego el prefjo seudo. Por lo que, francamente, no me parece un debate interesante el antes y el después. Él, así como cualquier otro ser humano que muere, no deja de ser en cuanto a lo que formó y dejó trás de sí. Dejó de ser (en el sentido sartriano si quieren), pero el centrar todo en que ya no es en un sentido de que por eso hay que salir a lucir el llanto cual ofrenda dadivosa ante el “debe ser” que implica el significado ante la muerte, me parece muy pero muy hipócrita. En definitiva, realmente me parece un bajón que tipo tan joven muriera, más de la forma en que murió, y de ninguna forma siento regocijo como algunos comentarios que he visto en la red. Pero de ninguna manera voy a dejar de sentir ni de pensar lo que sigo sosteniendo partiendo de la idea de que él fue X cosas. Ya no está, pero estuvo, y eso es lo sustancial.
Ahora… ¿no es muy farandulera la muerte del gran director Alejandro Doria? Porque he visto muy poco sobre esto. Director de una perlita ochentosa como “Esperando la carroza”… ¡¡¡qué película!!!

Haciendo zapping, de repente veo esto:
El spot mostraba sólo la primera parte, entrando a YouTube vi completo a este engendro. Acto seguido, entro a la página web de este sujeto (Juan Ricardo Mussa), en donde leo lo siguiente, como parte de uno de sus principales ejes, que es la pena de muerte (las negritas son mías):
“El clamor del pueblo argentino se hizo presente, todos pedimos a gritos un Corte Definitivo para el flagelo de la inseguridad. Así fue que la actriz Susana Gimenez, que ante el asesinato de un colaborador suyo, expresó: “el que mata debe morir”, desatando y reavivando el debate sobre la posibilidad de que sea implementada la pena de muerte en nuestro país, lo cual acontece como un acierto frente a tantos casos de asesinos y violadores, reincidentes crónicos e irrecuperables.”
En mi post Gritos eternos precisamente escribo lo que me desencadena el haber escuchado a esa mujer, cuya voz es y son tantas personas en sí (lamentablemente). Es claro que lo que ella, este tipo, y otros tantos reclaman es lo que hay que destacar como punto a criticar. Enarbolar una frase como la “el que mata tiene que morir” no es un mero juego oportunismo ni mucho menos, es parte de todo un discurso orientado hacia fines mucho más complejos. Que se diga con tanta naturalidad algo que en realidad está muy lejos de ser así de simple, es no sólo pasmoso, es peligroso.
Sigo leyendo, y veo que critica fuertemente el hecho de que dentro de la Constitución se haya implementado el Pacto de San José de Costa Rica (Convención America sobre Derechos Humanos), y cuyo artículo 4º entablece la abolición de la pena de muerte, sustentandose en el derecho a la vida de todas las personas (desde el momento de su concepción). Ahora bien, luego de este detalle, leo lo siguiente:
“Es decir que para poder reimplantar la pena de muerte en nuestro país habría que denunciar primero el “Pacto de San José de Costa Rica”, para lo cual se requiere la previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara del Congreso de la Nación autorizando al Poder Ejecutivo para que lleve a cabo esa medida.-”
Ajá. Yo no sé, pero este hombre ha perdido masa encefálica, o sinceramente es tan extremadamente reaccionario que roza lo irracional, aunque sepamos bien que los monstruos que puede albergar la razón han hecho atrocidades como el Holocausto, o el genocidio ocurrido en la última dictadura aquí, en donde nada fue fruto de la arbitrariedad ni de la irracionalidad ajena a lo concebido por medio de lo pensado y organizado. Y ya que mencioné a la dictadura, seguir leyendo y ver esto no es para nada asombroso, ni mucho menos casual:
“La pena de muerte tuvo vigencia en la República Argentina durante varios periodos de nuestra existencia como Nación, habiendo sido incluida por última vez a través de la ley 21.338 sancionada por la dictadura militar en junio de 1976.
Esta ley establecía que la pena de muerte debía ejecutarse por fusilamiento, dentro de las cuarenta y ocho horas de quedar firme la sentencia, en el lugar y por las fuerzas que determine el Poder Ejecutivo, el que podía aplazar la ejecución por un plazo no mayor de diez días.
Dicha ley fue derogada por la 23.077, denominada Ley de Defensa de la Democracia, sancionada en agosto de 1984, quedando así abolida la pena de muerte en forma definitiva, toda vez que en marzo de ese mismo año se había sancionado la ley 23.054 por la cual nuestro país adhirió al citado Pacto de San José de Costa Rica.-”
Es extremadamente visible que este sujeto no sólo reinvidica el accionar de la dictadura, no sólo por citar lo que ésta implementó como una de sus políticas, sino porque rescatar esta misma política sabiendo que no es algo aislado, sabiendo que se habla de un atroz periodo, es hacer eco de esa misma contextualización y de su trasfondo. No por nada luego contrapone a esto el hecho de que la ley a la cual hace referencia haya sido derogada con el regreso de la democracia. El que esto haya sido así implica una derrota de su visión.
Siguiendo con esto, hay otra cosa relacionado al famoso voto no positivo del también engendro de Cobos, y que me dan retorcijones de leer (Mussa, ¿tenías que mancillar de esa manera a San Martín?):

ANTEPROYECTO DE LEY
“Se declare formalmente al Señor Vicepresidente de la Nación Argentina, Ingeniero Julio César Cleto Cobos, como HÉROE NACIONAL”
Bueno, sinceramente, leer eso es leer de manera más o menos conjugada toda la sarta de lugares comunes que como latiguillo repite la mayoría de la oposición, como si ciertas palabras y ciertas concepciones funcionaran como meros axiomas destinados a justificar inexorablemente lo que en verdad nunca terminan de explicar, ni muchísimo menos, de argumentar sólidamente.
Hagan click en la imagen para leer la nota en Telam. La verdad, contundente respuesta por parte de los funcionarios estadounidenses, en respuesta a “El Gobierno busca el apoyo del Tesoro norteamericano”
la nota publicada en el día de ayer por Clarín.
Clarín, we hope this practise is corrected in the future…
http://www.youtube.com/watch?v=AtczsAUZhf4
El lunes me enteré de la censura en el canal en donde De Narváez es dueño (sobre todo, de los pensamientos). No vi en vivo en “Tres poderes” como fue esto, pero ayer en 678 vi lo grosero y drástico que fue el levantamiento del programa. Curioso, ¿no? Prácticamente no hubo repercusión alguna en el resto de los canales que se llenan la boca hablando de la libertad de expresión, y sobre todo, en como este Gobierno hace lo posible para socavarla. Pero han hecho la vista gorda a más no poder ante esto. Así funcionan los gorilopolios, descaradamente pero mirando al costado.

Curioseando en una bonita librería, lo que más sobresalía, tipo pantallazo, ya que bien estrategicamente colocados, sobresalían ostentosamente, eran sendos libros colocados uno al lado del otro. Qué sé yo, no parece algo interesante de comentar, a primera vista nomás.. pero sucede que uno, con el ojo y la mente afilada, maquinando y analizando… sabe que muchas cosas que parecen azarosas o un simpático guiño de la mera casualidad… no parecen tan así al final. Lo quiero leer así, pero no por un pensamiento arbitrario, sino porque me parece realmente llamativo que me pongan el libro de Grondona (que debe delirar todo el tiempo con el llamado “poskirchnerismo”) y al lado el tema de los vicepresidentes, por el paladín defensor de la República de Nelson Castro, con el prólogo de, nada más ni nada menos, que de Moralés Solá, ejem. Cabos sueltos de por medio, conectado el afán golpista de Grondona (”Hay un hombre llamado Cobos… ¿vicepresidente él, no?” en la charlita con Biolcati), y al no menos de Castro… Vamos… supongo que no le molestaría para nada que la silla vacía que aparece en la portada sea llenada por el mencionado sujeto. Faltaba que pusieran al lado el último de Aguinis, y era una tríada realmente inquietante. Pero eso es otro tema, en el sentido de que yo hablo ahora de ese mismo significante subyacente en función de la lógica de los que armaron así la presentación en la librería, en dónde además, parando la oreja, escuchaba entre varios que miraban allí, sobre todo una parejita al lado, cosas como “aaaah… mirá, realmente muy bueno, interesante… mirá Grondona”. Ey, díganme que soy sobreanalítica en cuanto a esto, pero prefiero que no se me escape absolutamente nada. Verán, todo esto para decir, lisa y llanamente, que los dueños de la bonita librería deben ser unos terribles gorilones.
De Ángeli, para decirlo bien criollo: flor de salame, ¿lo más elaborado e iluminado que se te ocurrió decir fue “pelotudo” a Néstor? Vamos, no me digas que te sentiste intimidado… nah, no te lo creo. Te aviso, quizás no cambiaron tanques por tractores (bueno, muchos sí), pero definitivamente lo que no cambió fue el significante detrás de lo que se dice. ¿El diario de los ‘70? (qué lo parió, mientras escribo esto escucho tu desagradable voz diciendo eso, en algún desagrable canal chupa soja). Te aviso, ooootra vez: pueden cambiar las fechas, los años, pero las mentalidades… faaaa, eso sí que cuesta cambiarlo eh! A más de un tractorcito le gustaría pasar por encima de unos cuantos… ¿o no, Alfredito?
Ah, y otra cosita: te sentís ofendido por el tilde de golpista… a ver: no todos los que defienden a “el campo” son necesariamente golpistas, pero hay que decirlo, una amplia mayoría sí se saborea con todo lo que huela a tufillo destituyente. Muchos entran al juego por oportunismo (de cualquier tipo), y muchos de los que defienden a eso llamado “el campo” terminan siendo finalmente funcionales al pensamiento ya dicho. Es más, debo decir que muchos que no se admiten como decididamente gorilones, en estos últimos tiempos… mamma mía!!! Ni la depilación definitiva con laser les sirve. Ahora bien, vos, mi querido Alfredito, vos tendrías que revisar bien la cantidad de salamerías monumentales que has dicho desde que irrumpiste con tu tempestuosidad campestre (!), y te aseguro que el diario de los ‘70 no te sabría añejo.
Cieeeeerrrtooo, que vos sos un paladín a la hora de velar por la paz social!!!
Debo decirlo, realmente me apenó muchísimo el enterarme de la muerte de David Carradine. El que no sabe que actuó en la excelente y leyendaria serie “Kung Fu” de los ‘70, puede saber que fue el genial Bill en la película de mi también admiradísimo Tarantino, Kill Bill.
Supongo que actuando en consecuencia a la portada del diario Perfil del domingo pasado, el próximo 28 de junio voy a hacer gala de mi falta de instrucción al seguir apoyando firmemente al proyecto nacional y popular:
Ahora bien, quisiera agradecer al iluminado de Marcos Aguinis por hacerme ver que en verdad soy una víctima más del monstruo del populismo y por ello, un ser carente de toda racionalidad. Aguinis, King Kong al lado tuyo queda demasiado chico. Leer este análisis es leer algo cargado de un nivel de derechosidad espantosa. Los fieles lectores del diario La Nación y alineaciones afines deben estar baboseandose si lo han leído. Hagan click acá para leer el artículo publicado en Letras Libres.
Veamos tan sólo algunos puntos:
Primero que todo, el uso abusivo de todo tipo de eufemismos para hacer referencia a lo que en realidad desprecia violentamente (y una violencia con fines específicos, como se verá luego). Se le acalambra la lengua de tanto hablar de la democracia, pero la vapulea descaradamente. En realidad, para él y tantos otros, la democracia es la expresión de un pueblo sometido e imbécil, que dócilmente se deja arrastrar por el mero personalismo, ya sea porque “los jefes” en su retórica lo determinan así o porque, como dice a continuación, la “manipulación de la opinión pública” es esencial:
“La manipulación de la opinión pública es fundamental. Necesita que las masas crean a pie juntillas que los dirigentes son esclarecidos, infalibles y sacrificados. Que los anima una lealtad a toda prueba para con el pueblo y que por eso el pueblo tiene la obligación de ser también leal con ellos. El pueblo deja de ser sujeto para convertirse en un rebaño que se empuja, alimenta y carnea.”
Es decir que el apoyo popular es sólo una consecuencia de una obligación (por ello una acción desprovista de toda capacidad de análisis para discernir voluntariamente). Y decir que el apoyo del pueblo es porque éste es sólo un simple rebaño adormecido, es la misma argumentación que utilizan ante cualquier situación en la que los intereses de los más priviligiados son tocados. Simplemente basta recordar cuando sostenían que los que iban a las marchas en apoyo al Gobierno durante el conflicto con la Patria Sojera, iban porque estaban comprados.
Con todo esto, la idea de populismo como concepto degenerado derivado de la democracia es solamente una expresión implícita de lo que es una dictadura, y que sólo se diferencia de ésta por sus formas: “Por lo tanto, jamás un régimen populista deja de exudar el tufo del autoritarismo. Puede no alcanzar los extremos de una dictadura manifiesta, pero sí practica en forma edulcorada e hipócrita muchos de sus vicios. (…) Pero, en contraste con las dictaduras manifiestas, en el populismo se trata de conseguir el vocinglero apoyo de las masas, la resignación de los opositores y la adhesión pasiva del resto.”
- “Quienes impulsan el asistencialismo tienen un rédito duplicado: por una parte cuentan con las vetas auríferas de la corrupción, porque de esos “regalos” una parte sabrosa queda en sus bolsillos. La otra parte está graficada por la errada pero maciza gratitud del pueblo, gratitud que lo encadena a votar y apoyar a sus verdugos. El pueblo se baña con los favores vertidos por la elite populista sin advertir que esas aguas fueron robadas al sector productivo, que no provienen de las fortunas que amasan sus líderes.”
Ahora bien, las consecuencias del llamado asistencialismo son factibles, pero sólo hasta un cierto punto, punto muy limitado. Aplicar un principio particular como una variable generalizadora para justificar todo un supuesto accionar de un sector de la sociedad – y justo aquella que no coincide con la de lo sectores más autoproclamados los más “democráticos”-, es en este caso de un nivel de desprecio y distorsión de la realidad impresionante, pero totalmente adecuada a la voz del sentido común más paupérrimo. En su análisis ya el sujeto social que no sea el que no se suma a la vorágine del populismo es sencillamente un ente de conciencia y voluntad rasas, que sólo asume y concreta lo que el otro (”el verdugo”, “el jefe”) dice. Pero además es necesario aclarar que el término “asistencialismo” para Aguinis y compañía, rebosa su mera concepción degenerada en el llamado “clientelismo”, sino que por extensión hace referencia a cualquier tipo de política que beneficie de forma más o menos amplia a la población en general (sobre todo a las partes más vulnerables y carenciadas de ésta). Con esto, ya sea la ayuda relativamente directa o la que implique cualquier tipo de política pública destinada a dar algún tipo de solución en forma de asistencia social, está teñida de una intencionalidad meramente coaptiva y manipuladora. No por nada la analogía entre “pueblo” y “rebaño”, ya que partiendo del supuesto de que lo que nos diferencia de los animales es el uso de la razón, los que conforman al pueblo-rebaño son sólo animales que hacen y acatan lo que se les enseña, y en este punto concreto, actúan como atontado reflejo ante unas “dádivas”.
Es sinceramente alarmante el hecho de ver cómo el discurso plasmado por él, y específicamente en el modo de dar sustento a lo que dice, en el fondo no dice nada en concreto. El vocabulario y la exposición de ciertos datos no pasan de ser simples palabras que por sí solas pretendieran tener consecuencias mágicas si salen de su boca y reflejan lo que cierto sector de la sociedad sostienen. En la descripción del populismo para él no importa la contextualización histórica y social -hablar de la época napoleónica, es lo mismo que hablar de Hitler y Mussolini, y también de lo que pretendían líderes de la izquierda- ya que en sí lo que parece importar y determinar es que todos eran sólo “revolucionarios” y con pretenciones de artífices de un “hombre nuevo”. No importa qué encierra cada concepto en cuanto a cada término, ni importa lo que cada factor significa en relación a cada cosa. Con esto se mimetiza y oculta todo lo que pueda dar señal de la complejidad y variabilidad de lo que para ellos es “todo es lo mismo”, porque de esta manera se alimenta la falta de sentido crítico, y con ello, el sentido común que apaña la conciencia de tantos.
Y es curioso ver cómo denigra, en este caso, las políticas “populistas” del peronismo y en como éstas supuestamente generaron e incentivaron la cultura del no esfuerzo, como si el fortalecimiento de la industria nacional con el consecuente fortalecimiento del valor de los trabajadores en ello, el importante papel de los sindicatos (sí, cuyo análisis nunca es sencillo, pero sin que eso signifique aminorar su rol como pie fundamental como centralizador de los reclamos de los trabajadores) y el fuerte papel del Estado fueran falencias y defectos, y no parte del afianzamiento de una nación más desarrollada. Para contextualizarlo en la actualidad y para dar sólo un ejemplo, no habla del crecimiento económico ni de cómo se han creado (refiriéndome al Gobierno nacional) millones de puestos de trabajo – y con esto se quiere decir que invariablemente se incentiva la cultura del trabajo, porque principalmente hay con que sustentarla - después de haber sufrido la espantosa crisis del 2001 como producto de toda una serie de años bajo el peor yugo de las políticas neoliberales, políticas impuestas sangrientamente con el mayor ímpetu a partir de la dictadura del ‘76, políticas que él y tantos más avalan y defienden desaforadamente. Políticas que destruyeron la industriafortalecida, y en donde el desarrollo científico del país fue cercenado (ni hablar también por causa de tanta fuga de “cerebros”).
Si su idea de Estado es como la que dijo en la entrevista en la revista Veintitrés, o sea, de que el Estado debe ser como la de un maestro de escuela: sólo para ver que los alumnos se porten bien, habría que ver que pretensiones reales hay detrás de decir algo como: “El populismo es siempre estatista. ¿Cómo no lo va a ser, si el Estado se convierte en el instrumento más poderoso para sobornar a la población y mantenerla enajenada? No le importa en absoluto construir un Estado ágil, económico y justo, sino hipertrófico, lleno de votantes en cautiverio, un Estado que canalice la corrupción en lugar de perseguirla y exterminarla. El Estado populista es un monstruo funcional a los caudillos, no a la sociedad puerilizada.” Aguinis, tu idea de un Estado sólamente supervisador es el pensamiento primigenio del más puro liberalismo: un Estado que solamente se debe hacer cargo de que se mantenga el orden social y de todo los sectores que no sean rentables, tales como la educación, la infraestructura, etc. ¿Los alumnos son sólo seres indolentes que se intimidan y actúan de X forma ante la sola mirada del maestro? Y está demás aclararlo, pero gracias a su analogía, y nobleza obliga, debo decir que su concepción con respecto a los educadores y educados es lamentable, y terriblemente conservador.
Y las últimas líneas del artículo, en donde no tiene que ser groseramente explícito como en la amena charla entre Biolcatti y Grondona, Aguini tras su careta intelectualoide se oculta y disimula el pensamiento golpista que él tan apasionadamente encarna (y los que lo apoyan):
¿Habrá rebelión contra las iniquidades del populismo? ¿Las sociedades encadenadas a la miseria terminarán por abrir los ojos? ¿Conseguirán sacarse de encima una tendencia que sólo les depara fracaso y más dolor? ¿Se darán cuenta de que el populismo no sólo envilece la economía, sino también el alma?
Marcos, ¿qué hay en tu sueño después de despertar de la “pesadilla” de esta supuesta democracia y de tu tan odiado “populismo”? Yo, muchísimos más y los 30.000 desaparecidos que no tienen más ya su voz pero nos tienen a nosotros, sabemos muy bien lo que hay. Y hablando vos del populismo como una enfermedad, ¿no es curioso el imaginarte muy cómodo con la idea de “Viva el cáncer”?
Pero que no me jodan, tengo que decirlo así de sencillo y al hueso: la verdad que me tienen los ovarios al plato tanto programejo con aires de crítica, pero que terminan siendo sólo otro bosquejo patético de la patente falta de crítica. No puede ser que de todos los panelistas de 678 (Seis en el siete a las ocho), ninguno termine jugándosela seriamente en sus opiniones.Terminan siendo más sustanciales y transgresoras las placas de las notas que anuncian.
Me explico: cada vez que he visto el programa, termino con una sensación de ver algo que en definitiva no aporta nada, un sabor a nada. Vean esto del programa del día de ayer (véanlo, como siempre las palabras de Ánibal no tienen desperdicio, mordaz y claro):
Siguiendo en mi línea catártica y tempestuosa, pero absolutamente directa y clara: me encaaaaaaaantan esta sarta de seudo progres (en realidad, gorilas disimulados o gente que no se juega ni un pelo). ¿A Pino, el otro día como invitado, no le decías nada, María Laura Oliva? ¿O con Ánibal nomás te sale lo de periodista incisiva y corajuda (léase incisiva y corajuda en este caso como perra tendenciosa y parcial). Ánibal, lo reafirmo: sos un grosso absoluto.
Y para seguir con este mini recorrido por la selva mediática (lo de selva no es necesario explicar), hoy la gorila petrificada de Mirtha Legrand invitó al gran defensor de la República, la Libertad y la Democracia de Nelson Castro (aunque para él estos términos y conceptos son como los plasmados en un lindo manual de escuela) y al inmoral de Cleto Cobos (ya no es necesario hablar de lo patético y mediocre que es como “figura” política, ni de la terrible inmoralidad que significa el hecho de que no haya tenido la dignidad de renunciar a su puesto dado que está jugando como plena oposición dentro del Gobierno que integra), junto a Daniel Scioli, que debo decirlo: Scioli no sólo ha mejorado en cuanto a la sustancialidad de su discurso a la hora de plantear y sustentar lo que expone, sino que es realmente destacable el hecho de que con una tranquilidad y temple remarcables conteste las chicanas- opiniones del trío de bananeros que tenía enfrente. Porque es sencillo tirar consignas al aire, datos imprecisos y recurrir al peor sentido común posible, como hace la mayoría de la oposición a la hora de cuestionar al Gobierno, pero no se bancan que alguien les argumente haciendo gala de “La única verdad es la realidad” (Sí, frase que la decía el Pocho, pero el Pocho la tomó de Aristóteles
, je!), es decir: ¿me criticás? Bien, decime cómo esa crítica no se refleja sólo en palabras con ansias de meter barata cizaña, sino cómo tus cuestionamientos se sustentan en términos de realidad. Yo, te contesto diciendo: hago esto y aquello, mirálo, está ahí, y sin negar que esto y eso está aún sin hacer, y sin negar lo mucho que hay por mejorar. Sifiní.
Como mencioné el tema del sentido común: “lo que la gente dice…”, “yo te digo lo que la gente quiere…”. ¿Qué es “la gente“, señora Legrand? Decir “la gente” es usar el mismo término abstracto que decir “el campo”. Es usar una generalización absoluta para darle un marco de legitimidad para justificar en base a eso lo que en realidad se reduce a algo mucho más fraccionado y particular, es para darle ese marco a algo que en sí mismo encierra diversos y distintos matices, y con esto, diversos y distintos significantes. Estos significantes no son sólo aquello que subyace en cuestiones de ideas u objetivos, sino que principalmente encarnan determinados intereses. Intereses, señora Legrand y toda su “gente” que le hace eco. Es decir, sería bueno que empezaran a blanquear su vocabulario para que finalmente tengan un poco más de moral a la hora de decir que en verdad es “cierta gente”, y con esto se quiere decir: cierto sector social con sus intereses particulares, intereses que no son los mismos que el obrero, que el peón que se levanta a laburar apenas sale el sol para que el “señor del campo” que es “la patria” se llene de plata mientras éste sale a llorar porque no gana más dinero, ni el de tanta otra gente que pertenece a esta sociedad y que parecen ser entes invisibles para estos analíticos.
Ah, me faltaba poner: quiero ver si los del arco opositor que se dedican a hacer una cruzada seudomoralista y oportunista en contra de las candidaturas del oficialismo ponen la misma pasión en contra de que esta escoria humana (clickeen ahí) haya sido validado legalmente para candidatearse. ¿Vas a decir algo, Lilita? Ansío oír tu retórica a lo Nostradamus con mezcla de santurrona maquiavélica. Ah, cierto! ¿O no fue ella y el resto de la Coalición Cívica quienes se fueron a la hora de hacer quórum para tratar el proyecto de que por ley no se permita ser candidato a todo aquél que se haya desempeñado durante la dictudura militar, y que por esa falta de quórum no se haya aprobado la modificación de dicha ley? Lilita, me das asco.

“El proyecto “T-incluye” tiene como finalidad lograr una web inclusiva, en lo que a la utilización del lenguaje no sexista se refiere. Para ello, se pone a disposición la Herramienta T-incluye que permite identificar sintagmas potencialmente sospechosos de un uso exclusivo y ofrece alternativas a utilizar. Además, se consolida el Premio T-incluye 2009 y se pone a disposición documentación de interés de gran utilidad para la edición de páginas web en la que mujeres y hombres se encuenten en igualdad de representación. Anímate y redacta los contenidos de tu web o tu blog con un lenguaje inclusivo. De esta forma contribuirás a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.“
Con todas las letras, mi querido blog es no sólo poseedor de un lenguaje sexista, sino que por extensión es ya de por sí políticamente incorrecto.
Ahora bien, algo sobre este tema escribí en un post (que los invito a leer) hace poco tiempo atrás, aquí el link.
No, querido… entendé, no me interesa tu nueva PC, ni tu nuevo Ipod ni cuanto chiche tengas… nono, tampoco tu billetera ni ninguna sonrisa de plástico…no, entendé, tu auto ni tu casa tampoco, nada de todo eso que sea algo así como la cosificación de tu ego… qué no, dije que no, no, querido… querida, vos tampoco. No, no me interesa ni tu fanatismo por las carteras, ni por cuanta boludez sea reconocida noticia del día para así calmar tus ansias de cholulaje. Qué no, dije que no envidio ni tus tetas ni tu culo que de tanto relleno te ponés al sol y te derretís… nono, ¿envidiosa yo?
No, entendé, no me pienso casar ni nunca me soñé vestida de glamoroso y artificial blanco y reconfortarme pensando en una familia ideal en su simetría. No sueño con lujosas casas ni me deslumbra pensar en que algún día podría tener una y sentirme satisfecha. No deseo atiborrarme de cosas con esa clase de afán esnobista idiotizador. Veo demasiada gente engullendo libros de autoayuda cuando sienten que su centro de gravedad en verdad no es su 4 x 4. Debo decirlo, siempre he odiado ese tipo de libros. Y ese tipo de gente (sí, necesito decir “tipo de gente” porque estoy hablando de algo fenoménico) tiende a ser realmente odiosa muchas veces. Su mentalidad se siente rebosada con una especie de extraño éxtasis autocomplaciente, en donde su cándida tibieza existencial por un momento se rompe, haciendo una pequeña grieta, en donde ¡oh!, se encuentra el resto del mundo, el resto de la gente, el resto de lo que sigue girando aunque ellos tantas veces se nieguen a sentirlo y a verlo.
El otro día, leyendo en uno de los suplementos de Página/12 sobre la charla- presentación de uno de los últimos libros de José Pablo Feinmann (Timote), Guillermo Saccomanno hace, en una pequeña reseña del libro y en cierta manera del mismo Feimann, una muy interesante mirada en la que realmente concuerdo (y extraigo únicamente la esencia de la idea, para no desfigurar lo que digo en base a algo que hace referencia a otro tema): “la idea de la filosofía como recurso de ahogados. Porque cuando una estructura social se resquebraja saltan a la vista dos reacciones: el agarrarse a una fe o el encontrar un pensamiento que justifique mi existencia“. Precisamente, y para concretar la pregunta con un ejemplo entre tantos, exténdiendo sin forzar para nada la idea de filosofía: ¿qué hace cierta gente cuando su fe plástica se vacía de su seudo significado compensador de todo vacío, de toda incomodidad? Por ejemplo, muchos terminan idolatrando a Marcos Aguinis – en especial “¡Pobre patria mía!”, su último libro que encabeza, inquietantemente, las listas de ranking-, en donde una fe panfletaria expresada como pensamiento político se refugia. ¿O no es esa fe que reside en un ideal que representa la apoteosis materialista por excelencia? Pero no sólo materialista en el plano de lo concreto reflejado en términos de “cosas”, sino materialista por lo que encierra como sustento ideológico. Es preciso que ciertas estructuras, cierto pensamiento y cierta noción de sociedad se sustenten en base a una determinada cultura que exalte lo que se supone sustancial. En que tanta gente que obviamente se sienta identificada con alguien que reivindica de tal forma el peor neoliberalismo, no sólo se identifica una identidad de pertenencia social, y no sólo como algo que se expresa en términos de lo que se gana o pierde, sino que es la expresión más pura de un ideal, de una mentalidad determinada que lucha por perpetuarse. Y como se sabe, lo que más cuesta que cambien son las mentalidades. No importa que alguien que enmascarado detrás de de la más pura labia psicoanalítica y del moralismo más insustancial sea capaz de decir: “Bueno, es que a los pobres se los lleva con el chori…”, tras una de las preguntas del periodista de la revista Veintitrés (en su edición del 6 de mayo). Por supuesto, está reproduciendo uno de los lugares comunes por excelencia del discurso de cierto sector de la sociedad: el que la gente humilde parece haber sufrido una lobotomía, ya que al parecer no tiene ideas ni pensamientos ni muchísimo menos algún tipo de voluntad para decidir autónomamente. Su consciencia vale lo que vale un choripán. ¿Barato, no?
Y esa misma gente, así como otra, se suma a cierta espeluznante idolatría a
todo tipo de personajes. Personajes como Fernando Peña, perfecto ejemplo que encarna una pretendida imagen de la transgresión. Pero sí, transgresión que termina siendo el peor estereotipo posible. Detrás de una insoportable parafernalia de supuesta insurgencia, se encuentra el doble discurso más hipócrita. Para detallarlo mejor, pienso que es buena idea hacer una analogía con uno de los geniales personajes de Diego Capussotto: Micky Vainilla.
“Yo sólo hago pop para divertirme”, dice Micky Vainilla ante cualquier tipo de crítica a su música y sus significantes. Porque no pareciera importar ni determinar nada lo ostentoso que sea su clara postura ideológica, ni que en verdad sea un hecho y una realidad demasiado visibles y obvias el que enarbole determinadas frases, símbolos, conceptos. No determina que erija su brazo para hacer el saludo nazi o diga “si el morocho es el que limpia el baño, está todo bien”. Porque para él eso no lo identifica hasta que él en verdad lo admita así. Esa obvia y transparente realidad no es hasta que él lo determiné como tal. Porque sustancialmente su personaje se basa en la negación. He ahí el meollo de lo que como personaje trata de decir. En como una aparente falta de autoetiquetación es capaz de justificar el auto absolverse. El solamente hace pop, porque aquello es la validación de su discurso, no el que diga “sí, reivindico el nazismo”.
Parece una obviedad, pero en realidad no lo es.
El discurso seudo pacifista de Fernando Peña es su modo de decir “yo solamente hago pop” en el caso de Micky Vainilla. No es necesario que Peña diga “yo odio” para demostrar que en realidad sí está cargado de un pasmoso odio. Jugar con lo obvio es una buena manera de eludir el hacerse cargo de lo que uno en verdad quiere dar a entender. Es un facilismo que en el fondo sólo termina por dar a entender que se está haciendo gala de un verborrea digna de un gran sofista. Me hace acordar a la frase rosa de tantas miss Universo: “quiero paz en el mundo”. ¿Qué significa realmente esa paz, y más aún, cómo se llega a ella? Lo que queda en el medio es un enorme vacío, pero la frase queda. Es fácil arrojar consignas al aire y dejar que hablen por su propio peso aparente, pero en realidad lo complejo e importantísimo de hacer y analizar es de qué forma éstas se relacionan y originan con cosas realmente concretas.Recordando el cruce entre él y Luis D’Elía: Para Peña es más sustancialmente importante la etiqueta que el contenido, porque es más determinante el que diga ante el que dice directamente “sí, yo odio” el “no, es que a mi no me enseñaron a odiar, yo no odio”, porque en esa dicotomía de argumentos, para el que se refugie en la tibieza de lo políticamente correcto, más peso y argumento va a tener su “no odio”, ya que al parecer no contiene violencia alguna. Pero, ¿realmente no contiene violencia alguna? La hipocresía bajo la cual se escuda y el hacer eco del discurso idiotizante es de una violencia espantosa.
Y cualquier recurso parece válido, hasta los más groseros en su disparates: él, a modo de defender que él en verdad no hace ningún tipo de discriminación dijo: “mirá, yo tengo a una de mis hermanas casadas con un negro africano”. Esto es un absurdo total, porque bien se sabe que lo que se discute en este punto no se trata del color de piel ni de ascendencia o no de una cierta “raza”, sino que lo que se discute es un significante específico. Podés ser rubio y de ojos azules, pero vivir en una villa, y para los que dicen “negritos de mierda” no vas a dejar de serlo porque seas rubio y de ojos azules. La estigmatización no pasa por ahí, sino por la pertenencia social que tenés. Negar esto es querer aparentar una especie de ingenuidad política acorde a una supuesta falta de partido en X cuestión, y por ende, simular una neutralidad inexistente. Pero sobre todo, negar esto es validar el propio discurso de la negación de toda problemática social: el pobre no existe, sino que el pobre es la representación de aquellos que no se insertan el sistema, no porque no puedan, sino porque no son capaces de ello. La delincuencia no es fruto de nada, sino que es una condición inherente a tu posición (como si los más privilegiados no robaran ni mataran). Para terminar, permítamente entonces el compartir con un ustedes un hermoso aforismo oriental que viene muy acorde al tema, sin que se haga necesario en lo absoluto explicar el por qué:
“Toda cualidad en el rico es considerada un defecto en el pobre: si el pobre es valiente, se le llama temerario; si es generoso, se lo trata de pródigo; si es indulgente, es tomado por un débil: elocuente, se lo considera un charlatán; silencioso, se lo encuentra torpe.” Ibn Al Muqaffa.
¿O acaso es necesario?
Pero si ya se sabe, este sistema tiende a premiar y a exaltar a la mediocridad, a la idiotez.
Por supuesto, su pasmosa ignorancia se valora en términos lucrativos, ya que si bien vale oro lo que puede hacerse comercialmente con su belleza, es también en base a lucrar con un juego de ausencias: no importa que tan hueca seas, si tenés un cuerpo despampanante, sos otra conquista (no por nada el título de tanta crónica al respecto: “en un error, el estrellato”, ya le ofrecieron contratos por parte de varias marcas).
Y hoy, viendo unos minutos Duro de almorzar, vuelvo a insistir en la falsedad de la supuesta lógica casi insurgente, casi transgresora de este tipo de programas: son programas cuya materia prima es recabar sobre otros programas de los cuales, básicamente, burlarse (porque al fin y al cabo, la falsedad sobre la que se sustenta hace que todo el fin al que se supone se dirige, se caiga a pedazos). Pero burlarse se burla cualquiera, con referencia a cualquier cosa. La cuestión importante en el uso de cualquier recurso está no sólo en la manera en que éste es utilizado, sino de qué manera se sustenta en la realidad. Ver a la mayoría de los panelistas burlarse de esta mujer, pero al mismo tiempo, uno de ellos diciendo (Guillermo Pardini): “pero si vamos al caso, ¿a quién carajo le importa quién fue Confucio?”, demuestra no sólo que son tan estúpidos como lo es ella (o lo que se ve de ella), sino que siguen validando y reproduciendo que lo mismo que ellos suponen “cuestionar” siga en pie. ¿O no fue lo que hizo Josefina Pouso, otra de sus panelistas, cuando Fernanda Iglesias le dice: “¿y vos sabés quién fue Confucio?”? y Pouso, evidentemente confundida, se levanta y juega a la imitación a modo de absolverse: se hace la sexy y la tonta (¿se hace?)
Realmente me duele el estomago ver como se naturaliza el “¿y a quién carajo le importa…”. La verdad, y esto no lo digo simplemente por ser una admiradora y lectora concentrada en él- Confucio debe estar dejando de lado su estado de serenidad para revolcarse en donde descanse, ni hablar de Borges (también admiraba a Confucio, quién asimismo estudiaba el I- Ching, libro al cual Borges le escribió un hermoso poema).
Es claro que este tipo seguramente no sabe ni siquiera de la existencia de las monumentales Analectas de Confucio (parte de los Cuatro Libros Clásicos), y sí, como bien él dice (y tantos, demasiados como él), no le debe importar un carajo, total a fin de mes tiene un jugosísimo cheque que dará lugar a que sigan pensando que la única cúltura posible es el plástico, las luces (pero no en sus mentes) y el seguir formando eslabones en la cadena de la trivialidad o la estupidez más nociva.

Biolcati (en la exposición Mercoláctea, en San Francisco, Córdoba) sobre las candidaturas testimoniales, y en este caso sobre la candidatura de Nacha Guevara:
Sus postulaciones son una trampa, igual que el caso de Eva Perón, que no puede asumir porque está muerta. Cuando la quieran hacer asumir se van a dar cuenta de que es Nacha Guevara disfrazada.
Palabras acordes a su condición de primate exacerbado (con el profundo perdón de los verdaderos gorilas, que no tienen culpa alguna de llevar a cuestas semejante simbolismo). Que dejen fluir sus “frases ácidas, muchas veces políticamente incorrectas” ( La Nación dixit), que gente terrriiibleeemente lúcida y con un humor sumamente sagaz como Nik -ironía que no basta para catalogar su mediocridad- los puede defender por medio de su muy pero muy berreta validación del discurso gorilil:

¿Se dará cuenta que su humor seudointeligente no es más que un barato panfletismo destinado en general a que gran parte del medio pelo tilingo e insustancial se babosee, se ría y aplauda como foca aturdida? Por supuesto, no es ninguna casualidad- si es que alguien por un segundo pudo pensarla como tal- que sea el guionista de “Gran cuñado”, otro aporte a la escena estupidizante y chabacana destinada a que la parvada se mofe como si fuera un hecho absolutamente inofensivo y carente de una lógica, el que este sujeto y Tinelli al frente armen el mencionado show. ¿El personaje de Cristina es la primera nominada? Ja!
Para un tipo que dice: “Cristina, te voy a cerrar la jeta a votos” (comentario digno de un especimen atrasado, mediocre y sumamente estúpido), hacer algo tan pero tan impresentable como esto es… nada sorprendente.

¡¡¡Esto eshhhh muuuyyy poco shhheeriooooo… dióooo!!!
Como que hoy me levanté con ganas de mandar todo un poquito a la mierda y a la reputísima madre que lo parió, decir malhumorada suena a eufemismo para no decir que tengo mi medidor antisocial elevadísimo.. Me vendría bien la punta de una montaña, o un monasterio, o cualquier cosa que me aleje, aunque sea ilusoria e ingenuamente, del mundanal ruido.
Tengo en borrador el post sobre mi asistencia al foro que hubo este martes en Neuquén capital sobre la nueva ley de medios, pero por alguna razón este bendito blog no me acepta el formato del video en el cual Sergio Fernandez Novoa, el vicepresidente de la agencia Telam habla, tipo patada voladora a diestra y siniestra, de un modo absolutamente acertado, sobre, lo que podría decirse, el terror que tiene tanto monopolio de los medios ante esta ley.
Qué va, subo igual!
Antes de ayer asistí al Foro de participación popular y debate por una nueva ley de servicios de comunicación audiovisual.
Me parece muy interesante el destacar algunos puntos en particular:
Era realmente lógico (dado el carácter de la misma) y esperable el que la difusión del mencionado evento fuera realmente muy bajo. En ninguno de los diarios salió mencionado como noticia para anunciarlo, excepto en alguna que otra solicitada. Ni hablar de los canales de noticias y sectores afines. Mucha de la gente a la cual le pregunté como se había enterado, me decía que fue por medio de Internet, de haber visto algún afiche al pasar, o quizás porque algún amigo en el ambiente le avisó.
Hablando desde un punto de estrategia, muylindoel lugar escogido (uno de los salones del Museo Nacional de Bellas Artes), pero francamente en un espacio con una capacidad de 300 personas, da cuenta de que no tenían la expectativa de que se atiborrara de gente, o más bien prefiero pensar (porque lo otro no me lo creo tanto) de que a más de uno le habrá gustado el que hayan escogido un lugar en donde el acceso de muchas más personas hubiera significado un lógico mayor acceso a la información del foro.En este tipo de cosas el pensar que nada es azaroso ni un detalle al pasar, tiene que ser tomado muy en serio.
Ahora bien, también el tema de la metodología del encuentro no me parecio, a mi ver, el mejor. El que quería podía inscribirse como orador y exponer sus inquietudes, preguntas, propuestas y críticas, en un máximo de 7 minutos. Pero aparte de eso, podrían haber extendido la idea “participación popular y debate” de una forma mucho más dinámica, es decir, que cualquiera de los allí presente en el transcurso del encuentro, y más allá de los oradores, pudiera ir preguntando y/o opinando. Creo que se hubiera hecho más rico el debate, debido a que hubiera sido mucho menos estructurado y más propicio para que fluyera lo que en esencia hace a todo debate: la participación. Por supuesto, esto hubiera implicado una mayor organización, pero podría haberse hecho perfectamente. Lo lamento, porque se pierden buenas oportunidades para que este tema tan importante se vaya abriendo cada vez más.
La fotito: Como siempre digo, para la foto están todos. Primero, me pareció vergonzoso que ninguna autoridad universitaria haya asistido de forma representativa. Y luego, que la mayoría de las autoridades que estaban en un principio, luego de la apertura y un poco más, se hayan ido. Y no está de más decir que los de Liebres del Sur (ejem, perdón, Libres del Sur), para el momento en que fueron nombrados estaban, pero cuando les tocaba supuestamente hablar, y durante todo el transcurso de la charla, se borraron olímpicamente.
Tengo que decir, hablando de fotos, que la senadora Nancy Parrilli podríaaaaaaa aprender a jugarsela mucho más, aunque creo que le falta mucha pasta para hablar desde un lugar que no sea el de la reflexión baladí.
Hace un par de días escribí sobre lo entusiasmada que estaba por mi eventual participación en grupos de alfabetización de adultos y niños de barrios carenciados. Ayer fui a la correspondiente reunión, pero ahora viene lo que me tiene absolutamente enervada: no puedo formar parte del dicho grupo porque soy kirchnerista. Vamos por partes:
Cuando comenzaron a hablar, en especial la coordinadora del grupo, de las distintas propuestas y puntos de partida del proyecto, se puede decir que yo consentía en casi todo. Porque es así: hablar de educación popular, de educación no formal, hablar de enseñarle a gente carenciada., las metodologías alternativas de enseñanza… Hasta que en un momento nos tocó el tema de la presentación personal. Cuando llegó mi turno, y viendo que ya en líneas generales sabía que no concordaba con un par de pensamientos arrojados al aire por un par de ellos, dije, aparte de mis intenciones y argumentaciones, lo siguiente: “y además, más allá de mi postura política, me interesa sobre todo el objetivo en sí de este espacio”. Acto seguido, cuando ya estaba a punto de terminar la reunión, se me acerca la coordinadora y me dice :” hm… una preguntita, por las dudas: ¿por qué dijiste eso de “mi postura política”?” Y le dije: “Lo dije porque yo soy kirchnerista”. Listo. O sea, a la centécima de segundo siguiente, vi cómo se le abrieron los ojos con una animosidad inconfundible.
Entonces empecé a hablar con ella, le dije todo lo que pensaba, sobre todo esto: a mi me interesa el tema de ayudar y de enseñar, es decir, para mi lo esencial es no pensar que en un espacio cuyo objetivo es el mencionado, sea lo determinante y lo condicionante tu postura política. Ojo, no estoy pecando de ingenua ni nada, el componente político es una parte inevitablemente importante en un punto. Pero es eso, sólo una parte. No sería la primera vez que estoy con un grupo de gente con las que no coincido, o no coincido en todo, pero porque se tiene en claro el fin mayor. Obviamente, existen límites que uno sabe y conoce, no hay que acostarse con el enemigo ni mucho menos, pero ciertos casos existe algo llamado consenso. Sin embargo, cuando me dijo “es que sería una falta de respeto a la gente de los barrios en los cuales trabajamos y a las organizaciones con las que trabajamos, llevar a alguien que es kirchnerista”. Por supuesto, lo que se lee de esa frase es lo siguiente: sí, está todo bien y es magnífico si querés participar para ayudar a gente pobre que no ha podido por X circunstancia aprender a leer y escribir, o niños con diversas dificultades. Es genial que quieras ayudar a cambiar eso, porque esto es en lucha en pos de la educación popular, con una alineación pedagógica más horizontal, en donde el rol de educador no sea en base a una jerarquía, sino en la forma en que trabajes con el otro, en un modo recíproco de constante aprendizaje… pero sólo si estás de acuerdo en que nosotros somos antikirchneristas, y somos funcionales a X grupos, sino, tomatelas, vos sos el enemigo, te “respeto” y “tolero” hasta el límite de las meras palabras, pero ni se te ocurra pensar que se puede trabajar juntos como humanos, como personas, porque vos no entrás en esa categoría para nosotros, porque vos sos una “K”, vos no sos una persona con buenas intenciones y con todas las ganas de aportar algo, no…
Toda una belleza, ¿verdad? Primero, que admitan que les interesa más el mero panfletismo político y coaptar gente , que la enseñanza popular y sus bases filantrópicas (porque es así, no todos los que estaban allí estaban dentro -que no pertenecían ya anteriormente al grupo que ya de por sí viene trabajando hace un par de años- de una organización o con una postura declarada, porque se habían acercado con las mismas intenciones que yo, pero cuando dije que soy kirchernista, a mi sí me aplicaron su lógica hipócrita exclusivista). O sea, que no me jodan con su retórica a lo Paulo Freire, que lo citan y alaban al reverendo pedo, porque creen que sólo son determinantes las formas, como si las formas fueran siempre fiel reflejo de un contenido complementario, ya que si en verdad su parloteo fuera consecuente con lo que éste de una manera dignísima y admirable planteó y concretó, verían que vale más mi contenido que emarca un fin mayor (el QUERER ayudar al otro), que mis formas y contenidos subyacentes (el hecho de ser kirchnerista). Además, si son tan cerrados sus grupos, ¿por qué no pusieron en todos sus vistosos carteles de convocatoria sus mencionadas organizaciones? Flor de vivos son. A ver si entienden esto: Podrían entender ellos en sus atrofiados cerebros que a mi lo que me interesa(ba) es ayudar. Eso. Ayudar. Estaba dispuesta a no tirarme de los pelos con gente con la que no compartiría mi visión política, en beneficio de algo sustancial como es querer aportar algo para que gente que no puede acceder a siquiera escribir su nombre, pueda comenzar a hacerlo y con la frente en alto. Me revienta su discurso invertido. Invertido porque enarbolan algo en base a un punto excluyente.
Por lo que luego de hacer gala de una gran diplomacia, me retiré amablemente, luego de hablar con firmeza y altura, pero sin pensar por un segundo en rebajarme a tirarme de los pelos con esa sarta de obstusos psicobolches hasta la cursilería.
Punto y coma.
Dada las declaraciones dadas en el programa Hora Clave, del 19 de abril si mal no calculo, por parte del golpista declarado de Grondona (vamos, ¿alguien tenía alguna duda al respecto?), que traslación al respecto es la siguiente:
Grondona: Siempre nos decían, ¿te acordás? …con las inundaciones nos decían ‘siempre que llovió, paró’…
Biolcatti: Vos querés decir que el gobierno de Kirchner va a durar para mí dos años… y dos años más van a ser muy duros…
Grondona: ¿Dos? ¿Te parece?
Biolcatti: ¿No son dos… tres…? ¿cuántos son?
Grondona: Mmm… No sé qué va a pasar después del 28 de junio…
Biolcatti: Eso era lo que te quería escuchar.
Grondona: Hay un señor que se llama Cobos… ¿no?
Biolcatti: ¡Ehh!… sí… sí… radical él ahora, ¿no?
Grondona: Dicen que es vice… (risas).
Así que, como lo pidió Cristina:
Muchas veces, sin dejar en lo absoluto el deseo de explayar con palabras, veo una imagen de Rep y digo: “en este momento no sólo es ésta suficiente, sino que agregar algo más es a riesgo de opacar su propia magistralidad”. Que hable por sí solo, tan potente como el mejor de los discursos (que ya es de por sí).
Saliendo de cursar, veo un cartel de convocatoria a lo que hoy sentía con unas ganas horrosas de hacer, sobre todo cuando me puse a ver un excelente documental en el canal Encuentro, y que en verdad hace mucho tiempo buscaba espacios más dinámicos y organizados para comenzar a actuar: el tema de la Educación no formal. Este miércoles está la primera reunión cxon respecto a esto, la idea es la conformación de nuevos grupos que trabajarían en barrios carenciados de la zona, en lo concerniente a la alfabetización de adultos (cuestión sumamente importante) y para niños en general. Sinceramente ansío, y por ello voy como con una inyección de adrenalina, de que tales grupes se conformen. Es realmente emocionante el ver, entre tantas otras cosas, a alguien que desea superarse, con toda la humildad a cuestas, firme en la convicción de que el saber y el conocimiento, en la complejidad de su extensión, es una herramienta vital de transformación. Herramienta mientras sea usada como medio, no como un mero fin en sí mismo – cosa que ya de por sí posee un valor intrínseco- (en la línea de Foucault: el tema de la gobernabilidad y el poder, y el “saber” como parte de ello, desde lo que se instala desde el poder como tal, y el modo de actuar con y a través de este conocimiento).
Si no, la ignorancia es el yugo de los pueblos.
Punto y coma.
Nobleza y convicción obliga
:
Tengo titilando un post que quiero terminar, pero me conozco, necesito ese toquecito de empuje casi iluminador que me haga terminarle de un suspiro, soy bastante mañosa al respecto… Tengo la cabeza enmarañada por mil cosas de toda índole, y la verdad que me harta tantas veces no saber si soy yo la que no sabe cómo administrar “mejor” el tiempo o si soy de las que se resisten férreamente a la dictadura del reloj y el tiempo que te arranca de a cuajo.
Ahora me puse a pensar en lo que me comentó el otro día un amigo que suele entrar a este blog y que me dijo que le sorprendió un poco el tema de que de una forma más llamativa haya dejado de hablar relativamente de mi en un sentido más “personal” o “íntimo” -la poesía y toda aquella voz a modo de sinceramiento personal sobre lo que me aqueja como persona, y a vos, a todos, esas cuestiones catárticas tan afectas a todo tipo de análisis
-. Personal entre comillas porque en sí todo blog es personal, ya que explayes lo que explayes parte desde vos, es algo tan simple como eso. Ahora bien… tiene algo de razón, y no es algo necesariamente azaroso o inconciente, más bien tiene que ver con el hecho de que se llega a un punto en que la voz que necesita más hablar en ese momento en particular es la misma voz, pero desde otra arista diferenciada… al que quiera “saber” más de mi lo invito humildemente a leer tranquilamente los tantos otros post, aunque siempre lo críptico y hermético en cuanto a “abrirme” más claramente es algo sustancial en todo esto… De todas formas, más allá de que siempre a todo eso le agregué densos post a modo de opinión sobre diversos temas (tengo que hablar y escribir, sobre todo escribir, no sólo por una cuestión de vocación preciosamente asumida, sino que también es una cuestión de supervivencia, de existencia pura y plena, sin eso me siento vacía), me puse a ver para reafirmar aún más lo terriblemente útil que es sumar tan fervientemente la cuestión no sólo a modo de verter un análisis en el marco de una opinión propia, la cuestión política en un sentido casi “proselitista”. No creo, sinceramente, que alguien vaya a cambiar de opinión de manera más o menos drástica en cuanto a su posición a la hora en que entre a X página, pero eso no implica negar que pueda llegar a influenciar al menos en el punto en que nunca se debe dejar de lado la chance de que toda persona puede dar lugar a que esto ocurra efectivamente… y nunca jamás es bueno el subestimar cualquier espacio de debate, sea de un modo un poco más inerte como es en la red o sea cara a cara en una discusión. Realmente me genera un hastío y un molestar espantoso el ver tanta aparente “apatía” supuestamente originada por el descreimiento y la falta de cambios reales. Eso, en gran parte, es una gran falacia, más que nada porque esa apatía en la que se supone que subyace cierta “rabia”, y que en esos términos podría verse como una actitud “rebelde”, es una apatía condicionada sustancialmente por una cuestión de elecciones propias que tiene como móvil en general el típico “yo no me meto”, traducido en su versión más liviana (pero no menos importante), puede decirse. Entonces, más que apatía consecuencia “de…” es una enorme fachada para no querer asumir el rol de seres pensantes y activos en la realidad.
El otro día, me olvidé de mencionarlo en ese momento también, el muchacho este que me dijo “patético lo tuyo” al decirle que sí apoyo a Cristina, me dijo: “está bien, pero… ¿es necesario que todo el mundo lo sepa, que todos se enteren?”. O sea, ¿asumir y decir con convicción que uno defiende tal o tal cosa es signo de algún tipo de soberbia y pedantería? Lo primero que me sale es un suspiro furibundo, y luego la tajante conclusión de que el nivel de ridiculez e idiotez reinante en tanto pernicioso “sentido común” es realmente alarmante.
Por lo que hacer esto y el que tantos también lo hagan, es decir, tomar partido activamente hacia afuera a través de cualquier herramienta que tenga a mano (blogs y demás expresiones correspondientes) no es un tema menor a mi entender, y es también cierto que, como dijo mi amadísimo José Pablo Feinmann: “cualquier pelotudo tiene un blog”, lo cual es muy cierto, pero uno (y de ahí en más discernir que sí hay demasiado nabo dando vuelta, pero lo peor, mucho nabo terriblemente fascista, como esos grupetes que reinvidican que vuelvan los militares) puede afirmar eso tranquilamente sin que se mueva un pelo precisamente porque uno no se considera pelotudo… sencillo
Así que qué ganas de revolearles algo a los que me miran con cara de frigidez existencial y dicen con un repulsivo orgullo: “Ay, yo odio la política, aparte no sé nada”, y hay que decirlo… gente, hay que hablar, hay que debatir, hay que discutir fieramente, escandalosamente si se quiere, pero hablar, dejar que fluya lo que nos hace despertar de cualquier tipo de tibia y cobarde comodidad. Aparte es el decir, firme y con orgullo: “sí, esto es parte de mi, y lo afirmo y te lo defiendo”, de manera tal que el asumir una posición sea el fruto de algo hecho a conciencia, y no con algún frío maquinamiento estupidizante y a-crítico, cuestiones tan tristemente corrientes.
La poesía sigue y seguirá y hay mucha catársis de todo tipo, no os preocupéis. Aparte, de por sí hay tanto de belleza en defender ciertas cosas, ja!
(Ay Dios, yo y mi bendita costumbre de querer explicar prácticamente todo y mi autoanálisis intensamente constante…. Freud estaría demasiaaaado contento conmigo al respecto de eso… demasiado para mi gusto
).
Nota: (lo agrego ahora
: no es que haya dejado de escribir poesía o en general, para nada, al contrario… lo que más quise decir fue que ahora muestro más otras cosas que aquellas).

Bueno, la imagen es e-lo-cuen-te… muchas gracias a mi “Néstor” (el pingüino en la imagen
)
Hace un rato me embronqué mucho con alguien que viene y me dice… acá va más o menos la transcripción de la conversación:
Nabo pregunta: ¿vos apoyás a Cristina, no?
Yo: Sí, ¿por?
- Jjajaja… y todo bien, pero patético lo tuyo… no sé cómo podes ser fan de ella.
Bueno, al muchachito en cuestión le aclaré (porque hay gente a la que hay que aclararle mucho las cosas) de que no es fanatismo, sino que es, nada más ni nada menos, que una postura política asumida y que tiene una base argumentantiva sólida, cosa que él, en su afán de simplemente cancherear, demostró no tener, porque, acto seguido, y para decirlo muy llanamente: me comienza a bardear de lo lindo. O sea, pero aparte dice una de esas frases que he escuchado tantas veces, y que cada vez que la oigo se me estrujan los intestinos: “pero dejá, no quiero hablar de política… es algo que no me interesa” (otra cosa molesta y curiosa que demuestra lo fácil que es tener la lengua rápida, pero lo difícil que es que las palabras sean sólidas, sino ¿por qué no quizo discutir seriamente?)
Esa frase, maldita frase, es eco de un aparente interés en una neutralidad que como tal, no existe. No existe, porque a la hora de afirmar que “X cosa no te interesa”, estás dando a entender de por sí una actitud y posición determinada, por lo que la mentada neutralidad es una enorme y repulsiva patraña, con ánimos de terminar por autoabsolver una falta de crítica y de argumentación, que generalmente es consecuencia de un acto de voluntad totalmente conciente. Y lo peor, que generalmente este tipo de posturas terminan haciéndole el juego a ideas nefastas.
Hablando de tibiezas y demás, aquí el link de un post que escribí el año pasado con respecto a eso: La procesión no debe ir sólo por dentro
Me retiro, la facultad llama!
Escribo esto para dejar aunque sea una mínima de constancia de mi existencia bloggeril (?), y de no sé por qué demonios vengo con terribles ganas de escribir (aunque lo hago en otros lados) y apreto “nueva entrada” y se me cierran las puertas de todo impulso catártico, en cualquier plano xD No importa, no se preocupen (vamos, sé que tengo mis lectores fieles, algunos tímidos
y que no opinan), volveré y seré millones!
Muy zarpada imagen que encabeza un post elocuente y directo por parte de los compañeros de Un día peronista

La genialidad de Rep es luz pura.
Me puse a pensar en lo paradójico de elegir estar inmersa en cuestiones que inevitablemente me hacen trabajar grupalmente, cuando la mayoría del tiempo me molesta en sobremanera hacerlo. No sólo por la metodología generalmente implementada en un algunas materias, sino porque vivo haciendo cosas que significa el trabajar asiduamente con otros (sin dejar de lado, obviamente, lo individual), como son los proyectos de voluntariado universitario y demás.
Estaba en clases, rezongando por ello, y me propuse analizarlo y asumirlo de otra manera. Es decir, de una manera que me sea productiva y llevadera, dado que estoy llevando a cabo decisiones autónomas y fundamentadas, no sólo en cuanto a la carrera, sino que en varias otras cosas más. Estoy en la carrera en que estoy por variados motivos (algunos de orden práctico, otros por diversos deseos, y que no pienso ni un segundo quedarme ahí nomás, sino avanzar muchísimo más) y que significa interactuar mucho, trabajar mucho con el otro, y lo que eso significa: aprender a hacerlo.
Bueno, con esto quiero decir que… es así: mi capacidad de frustración en algunos momentos es terrible y eso a veces genera cierto contraproducente bloqueo… pero con el tiempo aprendí de manera suficiente a superarlo y/o manejarlo. Ahora bien, puedo amurrarme diciendo lo mucho que en general me molesta trabajar en grupo (no es una boludez, en realidad mi grado de antisociabilidad general se acentúa mucho más cuando es algo obligatorio el hacerlo), o bien… lo tomo como todo un aprendizaje a realizar. No se trata de que el propósito sea llegar a que me guste, para nada, cosa poco probable… pero sí aprender a hacerlo de forma tal que más que una cuestión molesta, me beneficie. Es decir, que cuando sea necesario hacerlo, hacerlo y dejando el mugido a un costado para canalizar la energía productivamente.
Además, sinceramente, si el día de mañana pretendo liderar en los campos en que me interesa hacerlo (cosa que efectivamente es así, es uno de mis firmes deseos a alcanzar), tengo que aprender a hacerlo.
Punto aparte.

¿Se acuerdan de cuando el tema ametrallador desde los medios eran los secuestros express? ¿Luego “el campo”? ¿ Y luego la palabra (¡qué palabra!) “inseguridad” aparecía cada dos segundos en carteles con letra catástrofe? Y ahora… ¡el dengue es la nueva novedad, lista para entrar violentamente dentro de su cabeza dormida… para que siga así de dormida! Ayer mostraban, con gran énfasis sobre todo por TN, la marcha en Salta por el tema del dengue y los graves problemas que la gente de allí tiene, sobre todo por el tema de los medicamentos.
Diferenciemos: el tema sí es realmente importante, complejo y digno de análisis y críticas diversas, es verdad que tendría que haber mayor capacidad de cobertura médica y de medicamentos sobre todo para las zonas más afectadas. Y sí, requiere medidas rápidas y certeras.
Ahora bien, el asunto es el siguiente: el dengue no es algo nuevo, en todo caso lo más nuevo es el hecho de que se haya expandido del modo en que está ocurriendo, sobre todo en zonas en las que quizás era muy poco probable se vieran afectadas de forma considerable con esta enfermedad, aunque un tema como los cambios climáticos es algo no menor para tomar en cuenta. Entonces, lo que sucede es el grado de maximización mediática y el discurso que subyace -groseramente visible- en pos de ciertos fines lo que hay que analizar (sin ninguna intención de minimizar la importancia del hecho en sí). Porque la pregunta del movilero, casi como sonando a muletilla es: “¿la culpa la tiene el Gobierno?” (vamos, ni siquiera se gastan en disimular un poco ya), o “¿y ud qué responsabilidad cree que tiene que asumir el Gobierno en este problema?”, o más aún: “¿ud se encuentra harto de esta situación?”. Me hace acordar al afán de interés de algún turista ávido de exotismo, sacándose fotos con algún grupo indígena, para luego decir: “¡qué pintoresco!”, mientras quizás hacen algún baile, pero atrás… allá atrás le están desmontando sus terrenos y se mueren de hambre. (cosa curiosa, a modo de ejemplo: ¿estos canales y diarios hablaron alguna vez del terrible problema que genera la sojización en los terrenos, como ocurre incluso en zonas del norte?).
El tema es que la discusión general de los medios “independientes”, es de qué forma acuñarle la culpa (llega a grados absolutos) al Gobierno en sí, más que focalizarse en un exámen más amplio. Con esto no quiero decir que el Gobierno en cuanto a políticas de salud y demás es un as o lo tiene todo óptimamente y que el dengue sea sólo por un par de mosquitos, sino que se trata de colocar cada cosa en su lugar, y sobre todo, dejar de buscar cualquier suceso que afecte más o menos a la sociedad para sumarla a la propaganda que huele a selva y bananas y mucho pero mucho gorila.
Así, tipo pregunta muy pero muy trascendental y digna de una divertidísima tarde dominguera (aunque la pachorra gane por el momento y me haga mirar de reojo la tonelada de cosas por estudiar), “bloguísticamente” (???) hablando, en términos de pros y contras : ¿me convendría mudarme nuevamente a Blogger
?
El oportunismo político está a la orden del día. Lo primero que pensé luego de comenzar a ver las respectivas coberturas después de que anunciaron su fallecimiento.¿No es curioso e indignante? Bajo la sombra de la muerte de Raúl Alfonsín, salen como seres carroñeros aquellos que más sofocan las ideas de real democracia. Salen a hablar con grandes ínfulas de paladines en la defensa de la democracia, tantos de los que la mayoría del tiempo le siguen (o imponen el ritmo) a los que más la golpean conceptualmente, o mejor dicho, muchos de lo que menos hacen para respetarla consecuentemente.
Escuchar la mayoría de las opiniones y análisis de los periodistas de los canales y comentaristas “independientes”, hablando de la excelencia del hecho de defender la democracia desde diversos puntos de vista, pero sobre todo, remarcando la idea de “moral y ética”, “vocación democrática”, “la integridad y honestidad política”, etc., mientras que cada vez que algún personaje de la oposición (y ni hablar de tanto agitador de “el campo”) sale a reinvidicar las ideas de “socabar al gobierno”, “desgastar al gobierno” o cuestiones semejantes, le hacen el coro a modo de defenderlos. Digo, tan sólo como ejemplo, ¿Carrió cuántas reiteradas veces salió hablando de lo mucho que había que impedir que este gobierno siguiera adelante, lo mucho que había que socabarlo y no permitir que se completara el mandato? Ni hablar de tanto personaje nefasto de esa gran abstracción llamada el “agro”, diciendo que hay que incendiar el país si no se impone lo que ellos quieren y como ellos quieren.
El gorilaje campestre no ha cambiado un ápice. Es más que nada para exponer eso, no para tirarle flores necesariamente a Alfonsín… logísticamente fue una gran contradicción el que no les haya querido tocar un pelo en el tiempo en que se discutía la 125. De todas formas, más allá de los aciertos y (enormes) errores que cometió, es insoportable el abuso de lugares comunes para glorificarlo. Sería bueno que mucha gente entienda que la crítica post mortem, sea desde donde parta, sigue siendo un ejercicio de análisis y no una cuestión de falta de respeto y mal gusto (quiero ver cuanto niñato y no tanto, políticamente correcto va a salir a defenestrar las opiniones dichas estos días por Hebe de Bonafini, por ejemplo).

El grito nº 3 (1983), obra de Oswaldo Guayasamín
Es todo un ejercicio el ponerse a pensar en el hecho de la experiencia colectiva como algo que sigue tejiéndose como un grito en contra del olvido y el silencio. Aquella llamada memoria. La memoria individual enarbolada como un grito unificado en contra de aquello que, en memoria de otros, quiere volver. La memoria como un tejido de hierro, uniendo en cada punto y en cada vértice una historia en particular, para que se siga formando lo que constantemente necesita afirmarse, no necesariamente por falta de memoria en sí, sino como símbolo de lucha en contra de aquellos que, tan lamentablemente, pretenden que el pasado sea tierra árida y que debe ser olvidada. Como si literalmente los huesos de tantos fueran simplemente polvo.
Como dice Schmucler: “el olvido y memoria son decisiones de voluntad, es decir, afirmaciones de un principio ético; ejercen las convicciones morales que otorgan uno u otro sentido a la existencia (…) la política se funda sobre acuerdos más o menos amplios sobre qué olvidar. De ese qué, deriva la significación de las acciones y los tiempos políticos”
Me pongo a pensar en una persona como Susana Gimenez, con esa mezcla de glomourosa estupidez que llega a ser morbosa junto a la viveza de saber el rol que cumple cada vez que abre la boca, y que dice algo como: “¡basta de derechos humanos! ¡Basta de estupideces!”, está validando un discurso nefasto, discurso que no casualmente hace una indirecta sinergia con aquella franja de la sociedad que cree que aquí hubo una guerra, aquella que piensa que los buenazos de los militares venían a restaurar el orden y el respeto a la Patria, pero que ¡oh!, toda coincidencia con “limpieza” sistemática y ni hablar de la imposición explícita de un régimen económico y social, son pura coincidencia. Porque ella dice que no sabía nada, que ella no se enteraba de nada. Una burbuja autoinducida es capaz de justificarla, como a tantos otros, piensa. Cualquiera sabe que ella no sólo habló por el (muy entendible) dolor por el crimen de su amigo, que no sólo habló con las entrañas, con la rabia a flor de piel. El ser pasional y su verborragia de “diva” exaltada no la excusan, por más que haya pretendido sonar arrepentida en un par de disculpas posteriores. No es la primera vez que ella alude directamente a hablar sin pelos en la lengua sobre tema tan delicado (¿recuerdan aquella entrevista que le hizo el no sólo otrora golpista de Chiche Gelblung- director de la revista Gente durante la dictadura- en donde ella, vigorosa y convencidamente repetía lo mucho que hay que olvidar el pasado, dejar de revolver el pasado, como si fuera algo muerto?). . Me podrían decir que exagero, y que mezclo cosas distintas. Que qué tienen que ver una cosa con la otra.
Ella dio en un punto neurálgico. Ella sabe que al tirar al aire semejante crítica (junto a la tropilla de “famosos” que le hacen el coro, con el aporte de justificar su pedido, de alguna forma u otra), está dándole fuerza a la voz de aquellos que acallaron concientemente, y que siguen pregonándola. No es mera casualidad que precisamente tantos de aquellos que sostienen eso, formen también parte de los que gritan vehementemente como única solución la “mano dura”, y hablan de la seguridad como si ésta fuera una receta inexorable, como si no hubiera motivos ni circunstancias más allá del hecho en sí, como si todo fueran sólo partículas aisladas de realidad, porque saben que las conexiones llevan a la inevitable conclusión de que aquellos “negros de mierda que deberían ser cagados a tiros” (frase que dijo Cacho Castaña), son fruto de años y años de políticas estatales de corte netamente neoliberal, son los excluidos por su voracidad. Sistema impuesto violentamente por los carniceros de la dictadura. La destrucción de la industria nacional, el desmembramiento profundo de la calidad educativa en todos sus niveles, el vaciamiento cultural e intelectual del país, todo aquello no son para ellos realidades que exponen causalidad y efecto, sino que simplemente no son o no están. La negación conciente, la negación por omisión y la negación por convicción son la columna vertebral de su discurso. Porque el que la dictadura haya terminado en cierto momento, no quita el peso ni el valor de lo que impuso. Suena tan obvio y palpable que ofende, porque lo que impuso se vio prolongado, por más que hayan surgido luego gobiernos elegidos democráticamente, por más que haya habido enjuiciamientos y que haya rebrotado luego de querer ser aniquilada, la voz que la denunciaba. Se vio prolongada porque, entre tantas otras cosas, lo que también impuso fue una cierta pauta cultural y social que sigue haciendo eco, camufladamente en más de un caso. ¿Es decir que cualquiera que reclame “mano dura” y despotrica en contra de la “inseguridad”, es inevitablemente funcional a un pensamiento golpista? Dejando de lado aquellos casos particulares en lo que es así, por ejemplo, como la señora que estaba delante de mí en la cola de un kiosco, que decía : “es que ahora es terrible, cualquier negrito viene y te roba… en cambio antes, antes podíamos andar tranquilos por las calles…” y ni hablar de cierta gente de “el campo” que vocifera “¡lo que hay que hacer es quemar el país!” –tema en el que no entro ahora, por riesgo a desdibujar el tema central- , pensemos en aquella gente que, como entes autómatas, repiten ciertas fórmulas. Digámoslo así: se puede ser funcional a X cosa de manera directa o no, de forma voluntaria o no. Porque lo que se tiene en cuenta en última instancia es el hecho de que todo análisis superficial, de que toda cosa dada por sentada por lo que es en un momento dado actual, de que todo aquello repetido por sentido común o por cierta extraña solidaridad en apariencia, responde no sólo a eso en sí, sino que si no es inteligentemente contextualizado como realidades que son y están compuestas por los cientos de factores que entran en juego, sino es deducido como algo que trasciende mucho más allá de estadísticas, datos, noticias puntuales, etc., sí termina siendo acorde a un modo de analizar y de pretender cambiar la realidad en base a consignas que golpean los cimientos de la vapuleada democracia, en donde ésta representa a todos y no sólo a unos pocos que gritan solamente cuando sus intereses se ven amenazados, porque sino, por ejemplo, no podría hablarse de aquella muy considerable cantidad de civiles que decían no saber nada, que no veían nada, y que terminaban haciéndole el juego a la dictadura. Pero sobre todo, porque muchos de ellos no querían saber. El pensamiento individualista por excelencia (¿o acaso el “no te metas” no sigue vigente bajo otras caretas?).
Es decir, cambian los datos y los hechos, pero no las formas y sus contenidos subyacentes. Lo que subyace es, entre otras cosas, una lógica determinada a la hora de pensar, plantear y afirmar ciertas realidades. La lógica que niega las raíces de una problemática, de cómo se desarrollan y por qué se dan ciertos hechos. La lógica de simplemente asumir sin mirar la estructuración fáctica y cualitativa de los sucesos sociales. Radica en una forma de visión errada, concientemente o no. Es un error de interpretación de la Historia, como si ésta fuera una cuestión inerte y con la vitalidad petrificada de un museo, en donde los hechos sólo siguen un modo (cualquiera) de ser mostrados. Pero en la contraposición de aquella actitud está lo fascinante y la importancia fundamental de un modo activo de pensar la Historia: todo se entrelaza, constantemente. Piensen un segundo: muchísima gente piensa en las cosas como si estas nacieran de la nada. Lo que sucede hoy no se relaciona con nada, no tiene origen ni raíces. La pobreza de hoy es un capricho de una realidad delimitada únicamente por números, estadísticas, noticias escabrosas y por la rabia de la gente que quiere estar en paz. La delincuencia es sólo un método racional de la maldad. Es decir, la estigmatización más simplista es la forma de darle cuerpo a una inquietud social.
De ninguna forma se trata de justificar cualquier aberrante hecho, pero sí se trata de implementar un método de análisis que implique una mirada amplia para lograr discernir desde qué punto se debe trabajar para superar cuestión tan compleja y aguda como es el tema de la llamada “seguridad”.
Y precisamente allí es en donde la memoria se debe tornar sustancialmente activa, sustancialmente actora como parte fundamental en la contraparte de aquella realidad desvirtuada. La memoria no es una imagen congelada a ser honorada simplemente por lo que muestra o representa en su puntualidad objetiva, sino porque es lo que mantiene vivo lo que subyace independientemente del momento histórico específico, de las circunstancias, de lo contextual. Es lo que hace que lo que llamado pasado se transforme en carne del presente, porque lo representado muestra la inherencia de ciertas cosas.
La memoria, los Derechos Humanos, la Justicia, no son cuestiones inertes. El recordar algo tan trágico y doloroso como el golpe militar, es en realidad seguir validando pensamientos, lógicas, ideas que luchan contra ese facilismo que engatuza a tantos que simplemente ven una tranquilidad ficticia porque no quieren saber que más allá de ellos tantos otros mueren sin paz alguna, arrebatados por el hambre, la desigualdad y la falta de oportunidades.
Insisto, mientras la Presidenta lo anunciaba, los de TN y compañía mostraban tipo gran cobertura de gran suceso de gran impacto, la marcha por la “seguridad”, encabezada por el rabino Bergman, de una retórica generalmente cargada de un tinte fascita pasmoso, detrás de los aires de pacifista y reflexión que imposta. Más allá del siempre manipulado conteo de asistentes, insistiendo en la supuesta numerosa asistencia a la misma, así como en las de otros puntos de país (Clarín pregona que fueron unos 10.000 en general), cuando en términos generales fue muchísimo menor que la esperada, dato que no hace necesario vivir allí, bastaba con ver las panorámicas desde los helicópteros , es absolutamente vergonzosa la falta de cobertura amplia con respecto a un anuncio que hace referencia a cosa tan importante y sustancial para la vida democrática como es el nuevo proyecto de Ley de Comunicación Audiovisual. Aquí el texto completo
Con respecto a la mencionada marcha, yo digo: se sostenía como apolítica. Analicemos entonces las siguiente frase de Bergman: “Tenemos que tomar eso que aprendimos de los hermanos del campo. Hay que organizarse para defendernos. La inseguridad se resuelve con decisión política. Hay que reconstruir las instituciones y restaurar la República”, y : “Hay que llenar las mesas para que no nos roben los votos. No entreguen ningún voto ni la dignidad” (las negritas y el subrayado son míos). Es claro que cualquier tipo de expresión no tiene porque ser explícita, por lo que se pueda deducir muy fácilmente la aguda carga de política e ideología en aquellas frases. La última es un claro “no voten a favor de la propuesta del Gobierno”. Vamos, basta de tanto frígido cinismo. Enarbolan las banderas en nombre de ser supuestos “vecinos autoconvocados” y con un aparente discurso y representación sin alineamientos políticos (por dios, ¡las ideologías están más vivas que nunca!). Comparar a Néstor Kirchner con ¡Neron! es una barrabasada digna de la irracionalidad más grande. Lo peor, pero sobre todo, lo más peligroso, es el modo en que este discurso seudoespiritual y seudodemocrático (¿alguien puede considerar realmente liviano y tolerante las palabras dichas por él?) , calan hondo. Calan hondo a modo de supuesta verdad de una cierta realidad que ellos imponen como la única realidad: el pueblo en contra de este supuesto Gobierno que lo ultraja. Cala hondo de manera tan peligrosa ya que en ella confluye la derecha política y social más ensoberbiada.
Y en términos de credibilidad, moral y ética:

Como comenté en un post del compañero Artemio López, ¿no sería buena idea hacer afiches de estas portadas (ni hablar de La Nación) y pegarlas por doquier? Muchísima gente necesita refrescar demasiado la memoria.


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