Post con dientes

Mayo 27, 2009

Pero que no me jodan, tengo que decirlo así de sencillo y al hueso: la verdad que me tienen los ovarios al plato tanto programejo con aires de crítica, pero que terminan siendo sólo otro bosquejo patético de la patente falta de crítica. No puede ser que de todos los panelistas de 678 (Seis en el siete a las ocho), ninguno termine jugándosela seriamente en sus opiniones.Terminan siendo más sustanciales y transgresoras las placas de las notas que anuncian.

Me explico: cada vez que he visto el programa, termino con una sensación de ver algo que en definitiva no aporta nada, un sabor a nada. Vean esto del programa del día de ayer (véanlo, como siempre las palabras de Ánibal no tienen desperdicio, mordaz y claro):

Siguiendo en mi línea catártica y tempestuosa, pero absolutamente directa y clara: me encaaaaaaaantan esta sarta de seudo progres (en realidad, gorilas disimulados o gente que no se juega ni un pelo). ¿A Pino, el otro día como invitado, no le decías nada, María Laura Oliva? ¿O con Ánibal nomás te sale lo de periodista incisiva y corajuda (léase incisiva y corajuda en este caso como perra tendenciosa y parcial). Ánibal, lo reafirmo: sos un grosso absoluto.

Y para seguir con este mini recorrido por la selva mediática (lo de selva no es necesario explicar), hoy la gorila petrificada de Mirtha Legrand invitó al gran defensor de la República, la Libertad y la Democracia de Nelson Castro (aunque para él estos términos y conceptos son como los plasmados en un lindo manual de escuela) y al inmoral de Cleto Cobos (ya no es necesario hablar de lo patético y mediocre que es como “figura” política, ni de la terrible inmoralidad que significa el hecho de que no haya tenido la dignidad de renunciar a su puesto dado que está jugando como plena oposición dentro del Gobierno que integra), junto a Daniel Scioli, que debo decirlo: Scioli no sólo ha mejorado en cuanto a la sustancialidad de su discurso a la hora de plantear y sustentar lo que expone, sino que es realmente destacable el hecho de que con una tranquilidad y temple remarcables conteste las chicanas- opiniones del trío de bananeros que tenía enfrente. Porque es sencillo tirar consignas al aire, datos imprecisos y recurrir al peor sentido común posible, como hace la mayoría de la oposición a la hora de cuestionar al Gobierno, pero no se bancan que alguien les argumente haciendo gala de “La única verdad es la realidad” (Sí, frase que la decía el Pocho, pero el Pocho la tomó de Aristóteles :) , je!), es decir: ¿me criticás? Bien, decime cómo esa crítica no se refleja sólo en palabras con ansias de meter barata cizaña, sino cómo tus cuestionamientos se sustentan en términos de realidad. Yo, te contesto diciendo: hago esto y aquello, mirálo, está ahí, y sin negar que esto y eso está aún sin hacer, y sin negar lo mucho que hay por mejorar. Sifiní.

Como mencioné el tema del sentido común: “lo que la gente dice…”, “yo te digo lo que la gente quiere…”. ¿Qué es “la gente“, señora Legrand? Decir “la gente” es usar el mismo término abstracto que decir “el campo”. Es usar una generalización absoluta para darle un marco de legitimidad para justificar en base a eso lo que en realidad se reduce a algo mucho más fraccionado y particular, es para darle ese marco a algo que en sí mismo encierra diversos y distintos matices, y con esto, diversos y distintos significantes. Estos significantes no son sólo aquello que subyace en cuestiones de ideas u objetivos, sino que principalmente encarnan determinados intereses. Intereses, señora Legrand y toda su “gente” que le hace eco. Es decir, sería bueno que empezaran a blanquear su vocabulario para que finalmente tengan un poco más de moral a la hora de decir que en verdad es “cierta gente”, y con esto se quiere decir: cierto sector social con sus intereses particulares, intereses que no son los mismos que el obrero, que el peón que se levanta a laburar apenas sale el sol para que el “señor del campo” que es “la patria” se llene de plata mientras éste sale a llorar porque no gana más dinero, ni el de tanta otra gente que pertenece a esta sociedad y que parecen ser entes invisibles para estos analíticos.

Ah, me faltaba poner: quiero ver si los del arco opositor que se dedican a hacer una cruzada seudomoralista y oportunista en contra de las candidaturas del oficialismo ponen la misma pasión en contra de que esta escoria humana (clickeen ahí) haya sido validado legalmente para candidatearse. ¿Vas a decir algo, Lilita? Ansío oír tu retórica a lo Nostradamus con mezcla de santurrona maquiavélica. Ah, cierto! ¿O no fue ella y el resto de la Coalición Cívica quienes se fueron a la hora de hacer quórum para tratar el proyecto de que por ley no se permita ser candidato a todo aquél que se haya desempeñado durante la dictudura militar, y que por esa falta de quórum no se haya aprobado la modificación de dicha ley? Lilita, me das asco.

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“El proyecto “T-incluye” tiene como finalidad lograr una web inclusiva, en lo que a la utilización del lenguaje no sexista se refiere. Para ello, se pone a disposición la Herramienta T-incluye que permite identificar sintagmas potencialmente sospechosos de un uso exclusivo y ofrece alternativas a utilizar. Además, se consolida el Premio T-incluye 2009 y se pone a disposición documentación de interés de gran utilidad para la edición de páginas web en la que mujeres y hombres se encuenten en igualdad de representación. Anímate y redacta los contenidos de tu web o tu blog con un lenguaje inclusivo. De esta forma contribuirás a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

Con todas las letras, mi querido blog es no sólo poseedor de un lenguaje sexista, sino que por extensión es ya de por sí políticamente incorrecto.

Ahora bien, algo sobre este tema escribí en un post (que los invito a leer) hace poco tiempo atrás, aquí el link.

consumismo_3_1173934933No, querido… entendé, no me interesa tu nueva PC, ni tu nuevo Ipod ni cuanto chiche tengas… nono, tampoco tu billetera ni ninguna sonrisa de plástico…no, entendé, tu auto ni tu casa tampoco, nada de todo eso que sea algo así como la cosificación de tu ego… qué no, dije que no, no, querido… querida, vos tampoco. No, no me interesa ni tu fanatismo por las carteras, ni por cuanta boludez sea reconocida noticia del día para así calmar tus ansias de cholulaje. Qué no, dije que no envidio ni tus tetas ni tu culo que de tanto relleno te ponés al sol y te derretís… nono, ¿envidiosa yo?

No, entendé, no me pienso casar ni nunca me soñé vestida de glamoroso y artificial blanco y reconfortarme pensando en una familia ideal en su simetría. No sueño con lujosas casas ni me deslumbra pensar en que algún día podría tener una y sentirme satisfecha. No deseo atiborrarme de cosas con esa clase de afán esnobista idiotizador. Veo demasiada gente engullendo libros de autoayuda cuando sienten que su centro de gravedad en verdad no es su 4 x 4. Debo decirlo, siempre he odiado ese tipo de libros. Y ese tipo de gente (sí, necesito decir “tipo de gente” porque estoy hablando de algo fenoménico) tiende a ser realmente odiosa muchas veces. Su mentalidad se siente rebosada con una especie de extraño éxtasis autocomplaciente, en donde su cándida tibieza existencial por un momento se rompe, haciendo una pequeña grieta, en donde ¡oh!, se encuentra el resto del mundo, el resto de la gente, el resto de lo que sigue girando aunque ellos tantas veces se nieguen a sentirlo y a verlo.
El otro día, leyendo en uno de los suplementos de Página/12 sobre la charla- presentación de uno de los últimos libros de José Pablo Feinmann (Timote), Guillermo Saccomanno hace, en una pequeña reseña del libro y en cierta manera del mismo Feimann, una muy interesante mirada en la que realmente concuerdo (y extraigo únicamente la esencia de la idea, para no desfigurar lo que digo en base a algo que hace referencia a otro tema): “la idea de la filosofía como recurso de ahogados. Porque cuando una estructura social se resquebraja saltan a la vista dos reacciones: el agarrarse a una fe o el encontrar un pensamiento que justifique mi existencia“. Precisamente, y para concretar la pregunta con un ejemplo entre tantos, exténdiendo sin forzar para nada la idea de filosofía: ¿qué hace cierta gente cuando su fe plástica se vacía de su seudo significado compensador de todo vacío, de toda incomodidad? Por ejemplo, muchos terminan idolatrando a Marcos Aguinis – en especial “¡Pobre patria mía!”, su último libro que encabeza, inquietantemente, las listas de ranking-, en donde una fe panfletaria expresada como pensamiento político se refugia. ¿O no es esa fe que reside en un ideal que representa la apoteosis materialista por excelencia? Pero no sólo materialista en el plano de lo concreto reflejado en términos de “cosas”, sino materialista por lo que encierra como sustento ideológico. Es preciso que ciertas estructuras, cierto pensamiento y cierta noción de sociedad se sustenten en base a una determinada cultura que exalte lo que se supone sustancial. En que tanta gente que obviamente se sienta identificada con alguien que reivindica de tal forma el peor neoliberalismo, no sólo se identifica una identidad de pertenencia social, y no sólo como algo que se expresa en términos de lo que se gana o pierde, sino que es la expresión más pura de un ideal, de una mentalidad determinada que lucha por perpetuarse. Y como se sabe, lo que más cuesta que cambien son las mentalidades. No importa que alguien que enmascarado detrás de de la más pura labia psicoanalítica y del moralismo más insustancial sea capaz de decir: “Bueno, es que a los pobres se los lleva con el chori…”, tras una de las preguntas del periodista de la revista Veintitrés (en su edición del 6 de mayo). Por supuesto, está reproduciendo uno de los lugares comunes por excelencia del discurso de cierto sector de la sociedad: el que la gente humilde parece haber sufrido una lobotomía, ya que al parecer no tiene ideas ni pensamientos ni muchísimo menos algún tipo de voluntad para decidir autónomamente. Su consciencia vale lo que vale un choripán. ¿Barato, no?

Y esa misma gente, así como otra, se suma a cierta espeluznante idolatría asitdowntragedy todo tipo de personajes. Personajes como Fernando Peña, perfecto ejemplo que encarna una pretendida imagen de la transgresión. Pero sí, transgresión que termina siendo el peor estereotipo posible. Detrás de una insoportable parafernalia de supuesta insurgencia, se encuentra el doble discurso más hipócrita. Para detallarlo mejor, pienso que es buena idea hacer una analogía con uno de los geniales personajes de Diego Capussotto: Micky Vainilla.

“Yo sólo hago pop para divertirme”, dice Micky Vainilla ante cualquier tipo de crítica a su música y sus significantes. Porque no pareciera importar ni determinar nada lo ostentoso que sea su clara postura ideológica, ni que en verdad sea un hecho y una realidad demasiado visibles y obvias el que enarbole determinadas frases, símbolos, conceptos. No determina que erija su brazo para hacer el saludo nazi o diga “si el morocho es el que limpia el baño, está todo bien”. Porque para él eso no lo identifica hasta que él en verdad lo admita así. Esa obvia y transparente realidad no es hasta que él lo determiné como tal. Porque sustancialmente su personaje se basa en la negación. He ahí el meollo de lo que como personaje trata de decir. En como una aparente falta de autoetiquetación es capaz de justificar el auto absolverse. El solamente hace pop, porque aquello es la validación de su discurso, no el que diga “sí, reivindico el nazismo”.

Parece una obviedad, pero en realidad no lo es.1216940357029_f

El discurso seudo pacifista de Fernando Peña es su modo de decir “yo solamente hago pop” en el caso de Micky Vainilla. No es necesario que Peña diga “yo odio” para demostrar que en realidad sí está cargado de un pasmoso odio. Jugar con lo obvio es una buena manera de eludir el hacerse cargo de lo que uno en verdad quiere dar a entender. Es un facilismo que en el fondo sólo termina por dar a entender que se está haciendo gala de un verborrea digna de un gran sofista. Me hace acordar a la frase rosa de tantas miss Universo: “quiero paz en el mundo”. ¿Qué significa realmente esa paz, y más aún, cómo se llega a ella? Lo que queda en el medio es un enorme vacío, pero la frase queda. Es fácil arrojar consignas al aire y dejar que hablen por su propio peso aparente, pero en realidad lo complejo e importantísimo de hacer y analizar es de qué forma éstas se relacionan y originan con cosas realmente concretas.Recordando el cruce entre él y Luis D’Elía: Para Peña es más sustancialmente importante la etiqueta que el contenido, porque es más determinante el que diga ante el que dice directamente “sí, yo odio” el “no, es que a mi no me enseñaron a odiar, yo no odio”, porque en esa dicotomía de argumentos, para el que se refugie en la tibieza de lo políticamente correcto, más peso y argumento va a tener su “no odio”, ya que al parecer no contiene violencia alguna. Pero, ¿realmente no contiene violencia alguna? La hipocresía bajo la cual se escuda y el hacer eco del discurso idiotizante es de una violencia espantosa.

Y cualquier recurso parece válido, hasta los más groseros en su disparates: él, a modo de defender que él en verdad no hace ningún tipo de discriminación dijo: “mirá, yo tengo a una de mis hermanas casadas con un negro africano”. Esto es un absurdo total, porque bien se sabe que lo que se discute en este punto no se trata del color de piel ni de ascendencia o no de una cierta “raza”, sino que lo que se discute es un significante específico. Podés ser rubio y de ojos azules, pero vivir en una villa, y para los que dicen “negritos de mierda” no vas a dejar de serlo porque seas rubio y de ojos azules. La estigmatización no pasa por ahí, sino por la pertenencia social que tenés. Negar esto es querer aparentar una especie de ingenuidad política acorde a una supuesta falta de partido en X cuestión, y por ende, simular una neutralidad inexistente. Pero sobre todo, negar esto es validar el propio discurso de la negación de toda problemática social: el pobre no existe, sino que el pobre es la representación de aquellos que no se insertan el sistema, no porque no puedan, sino porque no son capaces de ello. La delincuencia no es fruto de nada, sino que es una condición inherente a tu posición (como si los más privilegiados no robaran ni mataran). Para terminar, permítamente entonces el compartir con un ustedes un hermoso aforismo oriental que viene muy acorde al tema, sin que se haga necesario en lo absoluto explicar el por qué:

“Toda cualidad en el rico es considerada un defecto en el pobre: si el pobre es valiente, se le llama temerario; si es generoso, se lo trata de pródigo; si es indulgente, es tomado por un débil: elocuente, se lo considera un charlatán; silencioso, se lo encuentra torpe.” Ibn Al Muqaffa.

¿O acaso es necesario?

Pero si ya se sabe, este sistema tiende a premiar y a exaltar a la mediocridad, a la idiotez.

Por supuesto, su pasmosa ignorancia se valora en términos lucrativos, ya que si bien vale oro lo que puede hacerse comercialmente con su belleza, es también en base a lucrar con un juego de ausencias: no importa que tan hueca seas, si tenés un cuerpo despampanante, sos otra conquista (no por nada el título de tanta crónica al respecto: “en un error, el estrellato”, ya le ofrecieron contratos por parte de varias marcas).

Y hoy, viendo unos minutos Duro de almorzar, vuelvo a insistir en la falsedad de la supuesta lógica casi insurgente, casi transgresora de este tipo de programas: son programas cuya materia prima es recabar sobre otros programas de los cuales, básicamente, burlarse (porque al fin y al cabo, la falsedad sobre la que se sustenta hace que todo el fin al que se supone se dirige, se caiga a pedazos). Pero burlarse se burla cualquiera, con referencia a cualquier cosa. La cuestión importante en el uso de cualquier recurso está no sólo en la manera en que éste es utilizado, sino de qué manera se sustenta en la realidad. Ver a la mayoría de los panelistas burlarse de esta mujer, pero al mismo tiempo, uno de ellos diciendo (Guillermo Pardini): “pero si vamos al caso, ¿a quién carajo le importa quién fue Confucio?”, demuestra no sólo que son tan estúpidos como lo es ella (o lo que se ve de ella), sino que siguen validando y reproduciendo que lo mismo que ellos suponen “cuestionar” siga en pie. ¿O no fue lo que hizo Josefina Pouso, otra de sus panelistas, cuando Fernanda Iglesias le dice: “¿y vos sabés quién fue Confucio?”? y Pouso, evidentemente confundida, se levanta y juega a la imitación a modo de absolverse: se hace la sexy y la tonta (¿se hace?)

Realmente me duele el estomago ver como se naturaliza el “¿y a quién carajo le importa…”. La verdad, y esto no lo digo simplemente por ser una admiradora y lectora concentrada en él- Confucio debe estar dejando de lado su estado de serenidad para revolcarse en donde descanse, ni hablar de Borges (también admiraba a Confucio, quién asimismo estudiaba el I- Ching, libro al cual Borges le escribió un hermoso poema).
Es claro que este tipo seguramente no sabe ni siquiera de la existencia de las monumentales Analectas de Confucio (parte de los Cuatro Libros Clásicos), y sí, como bien él dice (y tantos, demasiados como él), no le debe importar un carajo, total a fin de mes tiene un jugosísimo cheque que dará lugar a que sigan pensando que la única cúltura posible es el plástico, las luces (pero no en sus mentes) y el seguir formando eslabones en la cadena de la trivialidad o la estupidez más nociva.

pelos

Mayo 14, 2009

gorila

Biolcati (en la exposición Mercoláctea, en San Francisco, Córdoba) sobre las candidaturas testimoniales, y en este caso sobre la candidatura de Nacha Guevara:

Sus postulaciones son una trampa, igual que el caso de Eva Perón, que no puede asumir porque está muerta. Cuando la quieran hacer asumir se van a dar cuenta de que es Nacha Guevara disfrazada.

Palabras acordes a su condición de primate exacerbado (con el profundo perdón de los verdaderos gorilas, que no tienen culpa alguna de llevar a cuestas semejante simbolismo). Que dejen fluir sus “frases ácidas, muchas veces políticamente incorrectas” ( La Nación dixit), que gente terrriiibleeemente lúcida y con un humor sumamente sagaz como Nik -ironía que no basta para catalogar su mediocridad- los puede defender por medio de su muy pero muy berreta validación del discurso gorilil:

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¿Se dará cuenta que su humor seudointeligente no es más que un barato panfletismo destinado en general a que gran parte del medio pelo tilingo e insustancial se babosee, se ría y aplauda como foca aturdida? Por supuesto, no es ninguna casualidad- si es que alguien por un segundo pudo pensarla como tal- que sea el guionista de “Gran cuñado”, otro aporte a la escena estupidizante y chabacana destinada a que la parvada se mofe como si fuera un hecho absolutamente inofensivo y carente de una lógica, el que este sujeto y Tinelli al frente armen el mencionado show. ¿El personaje de Cristina es la primera nominada? Ja!

sorpresas que no son

Mayo 12, 2009

Para un tipo que dice: “Cristina, te voy a cerrar la jeta a votos” (comentario digno de un especimen atrasado, mediocre y sumamente estúpido), hacer algo tan pero tan impresentable como esto es… nada sorprendente.

Pinguino-29
¡¡¡Esto eshhhh muuuyyy poco shhheeriooooo… dióooo!!!

Aaaaaaaaaaahhhhhhhhgh

Mayo 7, 2009

Como que hoy me levanté con ganas de mandar todo un poquito a la mierda y a la reputísima madre que lo parió, decir malhumorada suena a eufemismo para no decir que tengo mi medidor antisocial elevadísimo..  Me vendría bien la punta de una montaña, o un monasterio, o cualquier cosa que me aleje, aunque sea ilusoria e ingenuamente, del mundanal ruido.

Tengo en borrador el post sobre mi asistencia al foro que hubo este martes en Neuquén capital sobre la nueva ley de medios, pero por alguna razón este bendito blog no me acepta el formato del video en el cual Sergio Fernandez Novoa, el vicepresidente de la agencia Telam habla, tipo patada voladora a diestra y siniestra, de un modo absolutamente acertado, sobre, lo que podría decirse, el terror que tiene tanto monopolio de los medios ante esta ley.

Qué va, subo igual!

Antes de ayer asistí al Foro de participación popular y debate por una nueva ley de servicios de comunicación audiovisual.
Me parece muy interesante el destacar algunos puntos en particular:
Era realmente lógico (dado el carácter de la misma) y esperable el que la difusión del mencionado evento fuera realmente muy bajo. En ninguno de los diarios salió mencionado como noticia para anunciarlo, excepto en alguna que otra solicitada. Ni hablar de los canales de noticias y sectores afines. Mucha de la gente a la cual le pregunté como se había enterado, me decía que fue por medio de Internet, de haber visto algún afiche al pasar, o quizás porque algún amigo en el ambiente le avisó.

Hablando desde un punto de estrategia, muylindoel lugar escogido (uno de los salones del Museo Nacional de Bellas Artes), pero francamente en un espacio con una capacidad de 300 personas, da cuenta de que no tenían la expectativa de que se atiborrara de gente, o más bien prefiero pensar (porque lo otro no me lo creo tanto) de que a más de uno le habrá gustado el que hayan escogido un lugar en donde el acceso de muchas más personas hubiera significado un lógico mayor acceso a la información del foro.En este tipo de cosas el pensar que nada es azaroso ni un detalle al pasar, tiene que ser tomado muy en serio.
Ahora bien, también el tema de la metodología del encuentro no me parecio, a mi ver, el mejor. El que quería podía inscribirse como orador y exponer sus inquietudes, preguntas, propuestas y críticas, en un máximo de 7 minutos. Pero aparte de eso, podrían haber extendido la idea “participación popular y debate” de una forma mucho más dinámica, es decir, que cualquiera de los allí presente en el transcurso del encuentro, y más allá de los oradores, pudiera ir preguntando y/o opinando. Creo que se hubiera hecho más rico el debate, debido a que hubiera sido mucho menos estructurado y más propicio para que fluyera lo que en esencia hace a todo debate: la participación. Por supuesto, esto hubiera implicado una mayor organización, pero podría haberse hecho perfectamente. Lo lamento, porque se pierden buenas oportunidades para que este tema tan importante se vaya abriendo cada vez más.

La fotito: Como siempre digo, para la foto están todos. Primero, me pareció vergonzoso que ninguna autoridad universitaria haya asistido de forma representativa. Y luego, que la mayoría de las autoridades que estaban en un principio, luego de la apertura y un poco más, se hayan ido. Y no está de más decir que los de Liebres del Sur (ejem, perdón, Libres del Sur), para el momento en que fueron nombrados estaban, pero cuando les tocaba supuestamente hablar, y durante todo el transcurso de la charla, se borraron olímpicamente.

Tengo que decir, hablando de fotos, que la senadora Nancy Parrilli podríaaaaaaa aprender a jugarsela mucho más, aunque creo que le falta mucha pasta para hablar desde un lugar que no sea el de la reflexión baladí.