Pero si ya se sabe, este sistema tiende a premiar y a exaltar a la mediocridad, a la idiotez.
Por supuesto, su pasmosa ignorancia se valora en términos lucrativos, ya que si bien vale oro lo que puede hacerse comercialmente con su belleza, es también en base a lucrar con un juego de ausencias: no importa que tan hueca seas, si tenés un cuerpo despampanante, sos otra conquista (no por nada el título de tanta crónica al respecto: “en un error, el estrellato”, ya le ofrecieron contratos por parte de varias marcas).
Y hoy, viendo unos minutos Duro de almorzar, vuelvo a insistir en la falsedad de la supuesta lógica casi insurgente, casi transgresora de este tipo de programas: son programas cuya materia prima es recabar sobre otros programas de los cuales, básicamente, burlarse (porque al fin y al cabo, la falsedad sobre la que se sustenta hace que todo el fin al que se supone se dirige, se caiga a pedazos). Pero burlarse se burla cualquiera, con referencia a cualquier cosa. La cuestión importante en el uso de cualquier recurso está no sólo en la manera en que éste es utilizado, sino de qué manera se sustenta en la realidad. Ver a la mayoría de los panelistas burlarse de esta mujer, pero al mismo tiempo, uno de ellos diciendo (Guillermo Pardini): “pero si vamos al caso, ¿a quién carajo le importa quién fue Confucio?”, demuestra no sólo que son tan estúpidos como lo es ella (o lo que se ve de ella), sino que siguen validando y reproduciendo que lo mismo que ellos suponen “cuestionar” siga en pie. ¿O no fue lo que hizo Josefina Pouso, otra de sus panelistas, cuando Fernanda Iglesias le dice: “¿y vos sabés quién fue Confucio?”? y Pouso, evidentemente confundida, se levanta y juega a la imitación a modo de absolverse: se hace la sexy y la tonta (¿se hace?)
Realmente me duele el estomago ver como se naturaliza el “¿y a quién carajo le importa…”. La verdad, y esto no lo digo simplemente por ser una admiradora y lectora concentrada en él- Confucio debe estar dejando de lado su estado de serenidad para revolcarse en donde descanse, ni hablar de Borges (también admiraba a Confucio, quién asimismo estudiaba el I- Ching, libro al cual Borges le escribió un hermoso poema).
Es claro que este tipo seguramente no sabe ni siquiera de la existencia de las monumentales Analectas de Confucio (parte de los Cuatro Libros Clásicos), y sí, como bien él dice (y tantos, demasiados como él), no le debe importar un carajo, total a fin de mes tiene un jugosísimo cheque que dará lugar a que sigan pensando que la única cúltura posible es el plástico, las luces (pero no en sus mentes) y el seguir formando eslabones en la cadena de la trivialidad o la estupidez más nociva.








"- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
Hermanita, que tenes lecturas! Pero en verdad te digo, asi es como nos educamos, y asi nos va. La banalidad absoluta. Tinelli. En mi trabajo todos hablaban de Tinelli como si esa fuera la patria, y como si esa fuese Cristina. Asi es como cualquier ignorante nos lleva de las narices. Es un asco. Pero estás vos. Y muchos otros pendejos con una perspectiva distinta. Abrazo, compa!
Contundente post Natasha. Es muy cierto lo que comentás: hoy da mucha pena y tristeza observar el nivel intelectual de la TV actual. Yo decidí no ver más (ni contanimarme con) este tipo de TVómito.
Hoy más que nunca se hace indispensable y necesario una nueva Ley de Medios que garantize una programación más plural y democrática y representativa. Porque no todo puede ser vómito.
desde el otro lado del charco asintiendo cada una de tus palabras,
¡cuánta razón!
Gracias por el apoyo moral!
La TV en general esta diseñada como un entretenimiento y, principalmente, como un metodo de lavado de cerebros; solo eso, es el nuevo “opio de los pueblos”. Lo mejor que podes hacer es no verla. La realidad discurre por otros lares. No en la TV. No te angusties.