Pero que no me jodan, tengo que decirlo así de sencillo y al hueso: la verdad que me tienen los ovarios al plato tanto programejo con aires de crítica, pero que terminan siendo sólo otro bosquejo patético de la patente falta de crítica. No puede ser que de todos los panelistas de 678 (Seis en el siete a las ocho), ninguno termine jugándosela seriamente en sus opiniones.Terminan siendo más sustanciales y transgresoras las placas de las notas que anuncian.
Me explico: cada vez que he visto el programa, termino con una sensación de ver algo que en definitiva no aporta nada, un sabor a nada. Vean esto del programa del día de ayer (véanlo, como siempre las palabras de Ánibal no tienen desperdicio, mordaz y claro):
Siguiendo en mi línea catártica y tempestuosa, pero absolutamente directa y clara: me encaaaaaaaantan esta sarta de seudo progres (en realidad, gorilas disimulados o gente que no se juega ni un pelo). ¿A Pino, el otro día como invitado, no le decías nada, María Laura Oliva? ¿O con Ánibal nomás te sale lo de periodista incisiva y corajuda (léase incisiva y corajuda en este caso como perra tendenciosa y parcial). Ánibal, lo reafirmo: sos un grosso absoluto.
Y para seguir con este mini recorrido por la selva mediática (lo de selva no es necesario explicar), hoy la gorila petrificada de Mirtha Legrand invitó al gran defensor de la República, la Libertad y la Democracia de Nelson Castro (aunque para él estos términos y conceptos son como los plasmados en un lindo manual de escuela) y al inmoral de Cleto Cobos (ya no es necesario hablar de lo patético y mediocre que es como “figura” política, ni de la terrible inmoralidad que significa el hecho de que no haya tenido la dignidad de renunciar a su puesto dado que está jugando como plena oposición dentro del Gobierno que integra), junto a Daniel Scioli, que debo decirlo: Scioli no sólo ha mejorado en cuanto a la sustancialidad de su discurso a la hora de plantear y sustentar lo que expone, sino que es realmente destacable el hecho de que con una tranquilidad y temple remarcables conteste las chicanas- opiniones del trío de bananeros que tenía enfrente. Porque es sencillo tirar consignas al aire, datos imprecisos y recurrir al peor sentido común posible, como hace la mayoría de la oposición a la hora de cuestionar al Gobierno, pero no se bancan que alguien les argumente haciendo gala de “La única verdad es la realidad” (Sí, frase que la decía el Pocho, pero el Pocho la tomó de Aristóteles
, je!), es decir: ¿me criticás? Bien, decime cómo esa crítica no se refleja sólo en palabras con ansias de meter barata cizaña, sino cómo tus cuestionamientos se sustentan en términos de realidad. Yo, te contesto diciendo: hago esto y aquello, mirálo, está ahí, y sin negar que esto y eso está aún sin hacer, y sin negar lo mucho que hay por mejorar. Sifiní.
Como mencioné el tema del sentido común: “lo que la gente dice…”, “yo te digo lo que la gente quiere…”. ¿Qué es “la gente“, señora Legrand? Decir “la gente” es usar el mismo término abstracto que decir “el campo”. Es usar una generalización absoluta para darle un marco de legitimidad para justificar en base a eso lo que en realidad se reduce a algo mucho más fraccionado y particular, es para darle ese marco a algo que en sí mismo encierra diversos y distintos matices, y con esto, diversos y distintos significantes. Estos significantes no son sólo aquello que subyace en cuestiones de ideas u objetivos, sino que principalmente encarnan determinados intereses. Intereses, señora Legrand y toda su “gente” que le hace eco. Es decir, sería bueno que empezaran a blanquear su vocabulario para que finalmente tengan un poco más de moral a la hora de decir que en verdad es “cierta gente”, y con esto se quiere decir: cierto sector social con sus intereses particulares, intereses que no son los mismos que el obrero, que el peón que se levanta a laburar apenas sale el sol para que el “señor del campo” que es “la patria” se llene de plata mientras éste sale a llorar porque no gana más dinero, ni el de tanta otra gente que pertenece a esta sociedad y que parecen ser entes invisibles para estos analíticos.
Ah, me faltaba poner: quiero ver si los del arco opositor que se dedican a hacer una cruzada seudomoralista y oportunista en contra de las candidaturas del oficialismo ponen la misma pasión en contra de que esta escoria humana (clickeen ahí) haya sido validado legalmente para candidatearse. ¿Vas a decir algo, Lilita? Ansío oír tu retórica a lo Nostradamus con mezcla de santurrona maquiavélica. Ah, cierto! ¿O no fue ella y el resto de la Coalición Cívica quienes se fueron a la hora de hacer quórum para tratar el proyecto de que por ley no se permita ser candidato a todo aquél que se haya desempeñado durante la dictudura militar, y que por esa falta de quórum no se haya aprobado la modificación de dicha ley? Lilita, me das asco.








"- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
En cuanto al tema del sentido común te dejo esto linck http://www.facebook.com/note.php?created&&suggest¬e_id=110158822906 para que veas lo que expuse, es largo para subirlo por acá, por eso lo puse en otro medio.
Con respecto a la que la única verdad es la percibida, yo pienso de esa forma, porque querer engañar a un pueblo con mentiras no durará para siempre y más tarde o más temprano la verdad se sabrá. Es que es una verdad de mucho peso ya que las sociedad para llegar a lo que es hoy (bien o mal ese no es el punto en cuestión) debió consensuar las distintas partes de la realidad que percibe cada uno para poder ponerse de acuerdo de lo que se quiere para el futuro a corto, mediano y largo plazo.
Y en el sentido de la cizaña es lo único que pueden hacer estos ya que hoy siguen abajo en las encuestas. Por ellos es que debemos mostrarnos calmados ante esta sarta de pedantes llenos de culpa burguesa, que solo se la pueden “quitar” hablando y dando la nota cuando se le presenta quien depende el poder.