Haciendo zapping, de repente veo esto:
El spot mostraba sólo la primera parte, entrando a YouTube vi completo a este engendro. Acto seguido, entro a la página web de este sujeto (Juan Ricardo Mussa), en donde leo lo siguiente, como parte de uno de sus principales ejes, que es la pena de muerte (las negritas son mías):
“El clamor del pueblo argentino se hizo presente, todos pedimos a gritos un Corte Definitivo para el flagelo de la inseguridad. Así fue que la actriz Susana Gimenez, que ante el asesinato de un colaborador suyo, expresó: “el que mata debe morir”, desatando y reavivando el debate sobre la posibilidad de que sea implementada la pena de muerte en nuestro país, lo cual acontece como un acierto frente a tantos casos de asesinos y violadores, reincidentes crónicos e irrecuperables.”
En mi post Gritos eternos precisamente escribo lo que me desencadena el haber escuchado a esa mujer, cuya voz es y son tantas personas en sí (lamentablemente). Es claro que lo que ella, este tipo, y otros tantos reclaman es lo que hay que destacar como punto a criticar. Enarbolar una frase como la “el que mata tiene que morir” no es un mero juego oportunismo ni mucho menos, es parte de todo un discurso orientado hacia fines mucho más complejos. Que se diga con tanta naturalidad algo que en realidad está muy lejos de ser así de simple, es no sólo pasmoso, es peligroso.
Sigo leyendo, y veo que critica fuertemente el hecho de que dentro de la Constitución se haya implementado el Pacto de San José de Costa Rica (Convención America sobre Derechos Humanos), y cuyo artículo 4º entablece la abolición de la pena de muerte, sustentandose en el derecho a la vida de todas las personas (desde el momento de su concepción). Ahora bien, luego de este detalle, leo lo siguiente:
“Es decir que para poder reimplantar la pena de muerte en nuestro país habría que denunciar primero el “Pacto de San José de Costa Rica”, para lo cual se requiere la previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara del Congreso de la Nación autorizando al Poder Ejecutivo para que lleve a cabo esa medida.-”
Ajá. Yo no sé, pero este hombre ha perdido masa encefálica, o sinceramente es tan extremadamente reaccionario que roza lo irracional, aunque sepamos bien que los monstruos que puede albergar la razón han hecho atrocidades como el Holocausto, o el genocidio ocurrido en la última dictadura aquí, en donde nada fue fruto de la arbitrariedad ni de la irracionalidad ajena a lo concebido por medio de lo pensado y organizado. Y ya que mencioné a la dictadura, seguir leyendo y ver esto no es para nada asombroso, ni mucho menos casual:
“La pena de muerte tuvo vigencia en la República Argentina durante varios periodos de nuestra existencia como Nación, habiendo sido incluida por última vez a través de la ley 21.338 sancionada por la dictadura militar en junio de 1976.
Esta ley establecía que la pena de muerte debía ejecutarse por fusilamiento, dentro de las cuarenta y ocho horas de quedar firme la sentencia, en el lugar y por las fuerzas que determine el Poder Ejecutivo, el que podía aplazar la ejecución por un plazo no mayor de diez días.
Dicha ley fue derogada por la 23.077, denominada Ley de Defensa de la Democracia, sancionada en agosto de 1984, quedando así abolida la pena de muerte en forma definitiva, toda vez que en marzo de ese mismo año se había sancionado la ley 23.054 por la cual nuestro país adhirió al citado Pacto de San José de Costa Rica.-”
Es extremadamente visible que este sujeto no sólo reinvidica el accionar de la dictadura, no sólo por citar lo que ésta implementó como una de sus políticas, sino porque rescatar esta misma política sabiendo que no es algo aislado, sabiendo que se habla de un atroz periodo, es hacer eco de esa misma contextualización y de su trasfondo. No por nada luego contrapone a esto el hecho de que la ley a la cual hace referencia haya sido derogada con el regreso de la democracia. El que esto haya sido así implica una derrota de su visión.
Siguiendo con esto, hay otra cosa relacionado al famoso voto no positivo del también engendro de Cobos, y que me dan retorcijones de leer (Mussa, ¿tenías que mancillar de esa manera a San Martín?):

ANTEPROYECTO DE LEY
“Se declare formalmente al Señor Vicepresidente de la Nación Argentina, Ingeniero Julio César Cleto Cobos, como HÉROE NACIONAL”
Bueno, sinceramente, leer eso es leer de manera más o menos conjugada toda la sarta de lugares comunes que como latiguillo repite la mayoría de la oposición, como si ciertas palabras y ciertas concepciones funcionaran como meros axiomas destinados a justificar inexorablemente lo que en verdad nunca terminan de explicar, ni muchísimo menos, de argumentar sólidamente.








"- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
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