somos nada…?
Junio 18, 2009
Sí, murió Fernando Peña y, sinceramente, me da un poco de asco esa gente que sale hablar y a tirarle flores a pesar de lo que piensan, como si una especie de culpa los invadiera ante la muerte que cual ángel pareciera actuar como un ser que todo lo absuelve. La coherencia es para el más acá y el más allá también. Me pasó lo mismo con la muerte de Alfonsín, donde tanto sátrapa salió luciendo su etiqueta de políticamente correcto como si se encontraran en una marcha hipócrita (¡qué tristes se veían los de la Sociedad Rural, que tanto velan por la democracia, ahora y siempre!).
Lo que quiero decir con esto es que no me parece comprensible el hecho de que la muerte actúe como una especie de quiebre entre lo que era en base a lo que se podía opinar sobre él, y que luego quede como vedado absolutamente la coherencia en esa opinión o construcción del otro. Me parece repulsivo tanto los que salen a vanagloriarlo compulsiva hasta cholulamente porque se murió y ya nada queda, ya que lo que era parece ya no ser porque ya no está, así como también aquellos que sienten cierto regocijo por su muerte (es muy lamentable eso). El tipo se murió, y pareciera que importa más la construcción del ahora inmediato a partir de ese punto que lo que él supo ser. También no entiendo a aquella gente que no sabe diferenciar desde donde parte su crítica. Yo, políticamente, hasta ideológicamente, no coincidía con el. Cuando vi el debate que tuvo con D’ Elía, me reventó. Realmente me daba harto asco y muchísima rabia lo que opinaba y cómo lo decía. Pero (por supuesto, toda la subjetividad hablando) me parecía un tipo muy inteligente, actor talentoso y versátil, aunque nunca me pareció transgresor. Le agrego el prefjo seudo. Por lo que, francamente, no me parece un debate interesante el antes y el después. Él, así como cualquier otro ser humano que muere, no deja de ser en cuanto a lo que formó y dejó trás de sí. Dejó de ser (en el sentido sartriano si quieren), pero el centrar todo en que ya no es en un sentido de que por eso hay que salir a lucir el llanto cual ofrenda dadivosa ante el “debe ser” que implica el significado ante la muerte, me parece muy pero muy hipócrita. En definitiva, realmente me parece un bajón que tipo tan joven muriera, más de la forma en que murió, y de ninguna forma siento regocijo como algunos comentarios que he visto en la red. Pero de ninguna manera voy a dejar de sentir ni de pensar lo que sigo sosteniendo partiendo de la idea de que él fue X cosas. Ya no está, pero estuvo, y eso es lo sustancial.
Ahora… ¿no es muy farandulera la muerte del gran director Alejandro Doria? Porque he visto muy poco sobre esto. Director de una perlita ochentosa como “Esperando la carroza”… ¡¡¡qué película!!!









"- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
Junio 18, 2009 at 10:32 pm
Asi es cumpa! Usted lo ha dicho con clarísimas palabras. Pero este pais es asi. Los muertos siempre valen mas que los vivos. Los muertos cuando ya están muertos pasan a ser heroes nacionales. Somos un pais de asquerosos resentidos. No entienden lo que es democracia, no entienden. Excepto, claro, el torito de Angelis, ese si que es pura democracia!
Junio 18, 2009 at 11:43 pm
A mí no me movió un pelo. Ni me alegré ni me entristecí.Ppeña es un tipo que jamás me arrancó nada. No sé, yo a ciertos individuos sí les deseo profundamente la muerte (una muerte lenta, dolrosa, agónica, interminable), pero no a este flaco. Pero bueno, la vida es así.
Hoy estás y mañana no.
PD: Mirá lo que te digo, me puse más triste cuando se murió Heath Ledger.