Oigo el quejido de un clarín…
Agosto 28, 2009

Me llama la atención que un título tan sugestivo y explícitamente violento como “¿Hay que matar a Cristina?” sea así de permitido en un blog de un diario (más allá de que sea Perfil). El post en cuestión no merece de por sí demasiado análisis, dado lo paupérrimo que es su nivel en cuanto a contenido, lo que no significa pasar por alto la sarta de sandeces vomitivas (supuestas “ironías”) que plasmó su patético autor, ni mucho menos de los comentarios que hablan por sí solos. Y después tantas… personas (para no usar el riesgoso, vapuleado y manipulado mediáticamente término “la gente”) dicen que no hay libertad de expresión… repulsivo. Porque claro, despues “gente” como Moralés Solá dice hoy en su columna cosas tales como “Aquí, la política vive una ficción. El Gobierno ejerce el poder como si no hubiera ocurrido la derrota del 28 de junio. Está haciendo uso y abuso de una mayoría parlamentaria artificial, que no expresa a la sociedad que ya se manifestó hace dos meses” Ajá… o sea, dividamos las cosas: Más allá de la “derrota” (que no fue tal en términos reales) el Gobierno tiene pleno derecho de, por ejemplo, querer debatir e incluso que se apruebe eventualmente (corre el sudor por Clarín) la nueva ley de servicios audiovisuales, ya que es algo absolutamente constitucional hacerlo. Es decir, la cavernícola desesperación opositora embandera la idea de que sería más democrático que se esperara hasta luego del 10 de diciempre para ello, cuestión absolutamente falaz debido a que nada garantiza que el recambio y la asunción de los diputados electos garantice un determinado resultado, ya sea negativo o positivo, ya que cualquier afirmación al respecto se basa, inevitablemente, en hipótesis, deducciones y probabilidades. Eso sí, esto es política, y es estrategia e inteligencia también, y es sumamente entendible y aconsejable que el Gobierno la trate de aprobar cuando más “probabilidades” haya. Lógico. Claro, ante eso, toda la gorilada supone “desesperación oficialista”, “presión” y toda esa serie de términos con los que nos inundan día a día.
Casi no hace falta decir que el día de ayer fue un gran día. La verdad que viendo las notas y repercusiones en TN, por ejemplo, no sabía si reir o vomitar. No sólo por títulos tan estigmatizantes y tendenciosos como “Nueva ley de medios K”, en donde oootra vez se torna tan visible la imposición de una realidad como una gran dicotomía: lo “K”, los K (sí, Aguinis, esa gente que generalmente va a las marchas detrás de un chori y la coca o un par de pesos, gente sumamente estúpida) y luego “la gente”, la sociedad civilizada y democrática. “Gente” que en su gran mayoría seguramente no leyó ni la primera página del proyecto de ley, pero como el dictámen mediático adoctrina amigablemente, es más fácil acudir a la pobre retórica del sentido común, en donde se defiende sin sorna una ley de la dictadura en vez de una nacida en democracia, cuyo nivel de complejidad y pluralismo es fundamental en el peso real que tiene como algo que no debe postergarse más.
Mientras tanto, Ernestina, refugiate en el calor de tu autovictimización en tu discurso de “Ningún apriete torcerá nuestro compromiso con la sociedad”
Snif. Me hace llorar esa mujer… ¿a ustedes?
Me acuerdo de este muy buen número de la Revista 2010








"- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
Agosto 28, 2009 at 10:52 pm
Excelente como siempre Natasha. A veces pienso que el gobierno debería hacer hacerse cargo de las acusaciones de la oposición y ejercer un claro y duro stalinismo sobre los Medios, no como ahora donde los empresarios multimillonarios pueden tener varios medios de comunicación y donde un diario llama a matar a Cristina. Qué clase de Chavismo K es este jajjj.
Ahora sí, hablando en serio, creo que hay que dejarlos hablar, que el pez por la boca muere. Mi impresión es que intentan meter miedo, pero ya no cunde efecto. Le alertan a la gente que se viene el chavismo y esa misma gente nota que sigue pagando los impuestos, sigue mandando a sus niños al mismo colegio privado, sigue vacacionando en Las Leñas, sigue cambiando el auto todo los años, en fin. El desacople es evidente y Clarin queda girando en el vacío. Ya no asusta tanto. Con la estatización de la televización del futbol y la elección de la norma de TV digital brasileño-japonesa por parte del Estado perdió el invicto y quedó muy malherido a la vista de todos.
Veremos qué pasa en Senadores. En diputados sale como por un tubo seguramente. Pero los senadores siempre suelen ser más sensibles a los billeterazos y los valijazos de las corporaciones. Vamua´ ver. Mientras tanto a militarla eh.
Agosto 29, 2009 at 8:38 pm
Negra…jamás me olvido de tu blog, pero es que estás desaparecida en acción. Ayer leí este post e iba a comentarlo, pero después lei lo de leo absurdo y estaba todo dicho.
Por lo demás, es impactante, terrorífico lo del blog ese que comentás. Yo anduve comentando sobre uno en el cual decían atrocidades de Cristina y me dió mucho asco.
Pero bue, ya se sabe, necesitamos esa ley. Es una verguenza lo que está pasando. Y despues, la vieja de mierda, Legrand, se da el gusto de decir que la gente no habla porque tiene miedo…pssssssssssss…
Agosto 30, 2009 at 3:29 am
Y sí, hay que pilotearla con firmeza. Se viene, nuevamente, muy brava la reacción. Una se acostumbra en cierta forma a cierto nivel de violencia, implícita o explícita, que se da sobre todo en el plano de los medios… Sin embargo esa costumbre no debe significar bajo ningún aspecto el aceptarlo como algo natural o establecido, ni siquiera circunstancialmente. Bien sabemos los interese que hay detrás de cada grito por parte de tantos sectores de la oposición… ni hablar de aquellos voceros mediáticos de la misma. Y precisamente por eso se torna también tan repulsivo. Desde el movilero pelele que va al frente a defender revulsivamente los intereses de sus dueños (ni siquiera ya jefes) en vez de tratar de informar y darle herramientas para discernir a las personas, hasta la momia gorila de la Legrand y otros que desde una especie de trono se ponen a llorar tieeernas lágrimas por la pobreza y demás cosas que en su puta vida habrán conocido ni mucho menos se habrán interesado en lo más mínimo.