Cinco meses sin Néstor. Cinco meses ya de ese momento en que lloraba en la cola, cantando. Cinco meses ya en que le gritaba a Cristina “¡Fuerza, Cristina!”, mirando fijo el ataúd. Cinco meses hace que mi novio me abrazaba llorando en la Plaza de Mayo, en ese día gris y lluvioso. Cinco meses en los que corrimos bajo la lluvia para alcanzar la procesión, y no pudimos llegar.
Y Fuerza Bruta todavía no me paga nada de eso.
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